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Ranchos prueba una nueva forma de pensar la vivienda para adultos mayores

Doce unidades habitacionales avanzan en General Paz con un diseño que busca combinar independencia, accesibilidad y convivencia. La iniciativa provincial funciona como experiencia piloto y propone mirar el envejecimiento desde la arquitectura.

En Ranchos, una obra habitacional comienza a plantear una pregunta que gana relevancia a medida que aumenta la expectativa de vida: ¿cómo deberían ser las casas en las que las personas van a vivir durante su vejez?

La respuesta que ensaya la Provincia de Buenos Aires se encuentra en un pequeño conjunto residencial destinado exclusivamente a adultos mayores. El proyecto, desarrollado en el partido de General Paz, ya alcanzó aproximadamente el 60% de avance y contempla 12 departamentos.

No se trata únicamente de construir viviendas nuevas. El objetivo es modificar la lógica tradicional de diseño para incorporar desde el inicio las necesidades que pueden surgir con el paso del tiempo.

Una casa diseñada desde las necesidades cotidianas

Cada unidad tendrá 37 metros cuadrados y estará organizada en torno a ambientes esenciales: cocina-comedor, dormitorio, baño completo y patio.

La distribución responde a una idea central: facilitar las actividades habituales y reducir los obstáculos dentro del hogar. En este tipo de viviendas, cuestiones que pueden parecer menores —la circulación, el acceso a los distintos ambientes o la seguridad— adquieren un peso decisivo para preservar la autonomía.

El proyecto incorpora precisamente esos criterios como parte de su planificación. La accesibilidad y el confort dejan de ser elementos complementarios para convertirse en componentes centrales de la vivienda.

Desde el Ministerio de Hábitat y Desarrollo Urbano bonaerense, encabezado por Silvina Batakis, plantearon que las políticas habitacionales también deben anticipar los cambios demográficos. La propuesta busca que los espacios puedan adaptarse a distintas etapas de la vida sin que las personas tengan que resignar independencia.

El barrio también forma parte de la propuesta

La experiencia de Ranchos no termina en el interior de los departamentos. El entorno fue pensado como parte de la solución habitacional.

Uno de los desafíos vinculados al envejecimiento es evitar que la vivienda se transforme en un espacio de aislamiento. Por eso, el proyecto contempla un ámbito residencial compartido por personas de características generacionales similares, pero sin plantear que la vida comunitaria implique perder privacidad.

La eliminación de barreras arquitectónicas apunta, además, a que familiares y visitantes puedan acceder y desplazarse por el lugar sin dificultades innecesarias.

Un proyecto que busca anticiparse al futuro

La iniciativa forma parte del Plan Buenos Aires Hábitat y fue concebida como una prueba piloto. Su desarrollo permitirá observar cómo funciona este tipo de solución y qué elementos podrían incorporarse posteriormente a nuevos proyectos habitacionales.

Detrás de las 12 viviendas hay, en definitiva, una discusión más amplia sobre el crecimiento de la población adulta mayor y la necesidad de adaptar las ciudades a esa realidad.

Ranchos se convierte así en el escenario de un experimento urbano que pone a la arquitectura frente a un desafío concreto: no solo construir viviendas para quienes envejecen, sino diseñarlas para que puedan seguir viviendo con la mayor autonomía posible.