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Mercosur y Europa: el Congreso argentino avanza con dos instrumentos comerciales mientras el acuerdo con EFTA comienza a regir en otros países
Las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto y Mercosur de Diputados emitieron dictámenes favorables para dos iniciativas vinculadas con la integración económica. Una actualiza los compromisos regionales sobre comercio de servicios y la otra aprueba el tratado de libre comercio con Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza. Argentina todavía debe completar el trámite legislativo para incorporarse plenamente al acuerdo.
La agenda comercial argentina atraviesa una nueva instancia parlamentaria con dos proyectos que apuntan a modificar las condiciones de intercambio económico dentro y fuera del Mercosur. El 27 de octubre de 2026, las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto y Mercosur de la Cámara de Diputados dieron dictamen favorable a ambas iniciativas, que habían ingresado a la Cámara baja después de obtener media sanción en el Senado.
El tratamiento conjunto permitió avanzar con dos instrumentos de naturaleza diferente. El primero busca actualizar los compromisos específicos asumidos por los países del bloque en materia de comercio de servicios. El segundo corresponde al acuerdo de libre comercio negociado entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio, conocida internacionalmente como EFTA.
La documentación parlamentaria registra que los expedientes 0038-S-2026 y 0039-S-2026 recibieron aprobación sin modificaciones en el ámbito de las comisiones. Los dictámenes quedaron incorporados a las órdenes del día 509/2026 y 510/2026, respectivamente.
El avance legislativo se produjo en un momento particular: el tratado con EFTA ya comenzó a aplicarse bilateralmente entre algunos de los países participantes, mientras Argentina continúa pendiente de completar sus procedimientos internos.
Un tratado que comenzó a aplicarse sin esperar la ratificación de todos los integrantes
El acuerdo Mercosur-EFTA fue firmado el 16 de septiembre de 2025 en Río de Janeiro, Brasil, después de un proceso de negociación que incluyó 14 rondas formales iniciadas en 2017.
Por el lado sudamericano participan Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. La asociación europea está integrada por Islandia, Liechtenstein, Noruega y Suiza.
La particularidad del instrumento es que contempla una entrada en vigor bilateral a medida que los países completan sus respectivos procedimientos de incorporación. Por esa razón, no es necesario que los ocho Estados hayan terminado simultáneamente sus procesos para que comiencen a aplicarse las preferencias comerciales entre aquellos que ya cumplieron los requisitos.
Según la información publicada por la Secretaría de EFTA, el tratado entró en vigor el 1 de octubre de 2026 entre Brasil e Islandia. Posteriormente, el 1 de noviembre, se incorporaron Uruguay y Noruega a la aplicación bilateral.
Al 3 de noviembre, la entrada en vigor continúa pendiente para Argentina, Paraguay, Liechtenstein y Suiza.
Esta situación establece una diferencia importante para la posición argentina. Aunque el país participó de las negociaciones y firmó el tratado, todavía necesita completar el procedimiento de aprobación y ratificación para que sus disposiciones comiencen a aplicarse en sus relaciones comerciales con los integrantes de EFTA.
Qué materias comprende el acuerdo con EFTA
El tratado tiene un alcance que excede la eliminación de aranceles aduaneros. Su estructura está organizada en 16 capítulos y contiene disposiciones sobre distintas áreas de la actividad económica.
Entre los principales componentes se encuentran:
- Comercio de bienes y mecanismos de defensa comercial.
- Medidas sanitarias y fitosanitarias.
- Comercio de servicios.
- Inversiones.
- Propiedad intelectual.
- Contrataciones públicas.
- Políticas de competencia.
- Reglas de origen.
- Facilitación del comercio.
- Desarrollo sostenible.
- Procedimientos para resolver controversias.
La amplitud temática implica que el acuerdo establece reglas para diferentes etapas de las operaciones comerciales, desde el acceso de los productos a los mercados hasta las condiciones regulatorias que deben respetar las empresas.
En materia de bienes, el tratado incorpora compromisos arancelarios diferenciados y cronogramas de desgravación. Por lo tanto, la reducción de derechos de importación no se aplica necesariamente de manera inmediata ni uniforme a todos los productos.
Los anexos contienen listas específicas para cada país y establecen las condiciones que deben cumplir las mercaderías para acceder a los tratamientos preferenciales.
También se incluyen disposiciones sobre comercio de servicios e inversiones, con compromisos individualizados para los Estados participantes.
La actualización del comercio de servicios dentro del bloque regional
El segundo proyecto tratado por Diputados corresponde a la Enmienda al Protocolo de Montevideo sobre el Comercio de Servicios del Mercosur, suscripta en Río de Janeiro el 7 de diciembre de 2023.
La iniciativa busca actualizar las listas de compromisos específicos que regulan las condiciones de acceso a los mercados de servicios entre los países integrantes del bloque.
A diferencia de las operaciones comerciales tradicionales, el intercambio de servicios comprende actividades que pueden desarrollarse sin el traslado físico de productos. Entre ellas se encuentran determinados servicios profesionales, empresariales, financieros y tecnológicos.
El Protocolo de Montevideo constituye el marco regional para avanzar en la liberalización progresiva de estas actividades. Las listas de compromisos permiten identificar qué sectores están incluidos y cuáles son las condiciones que cada Estado acepta para facilitar la prestación de servicios provenientes de los demás integrantes.
La aprobación de la enmienda busca adecuar esos compromisos a las condiciones actuales de las negociaciones comerciales regionales.
El expediente 0038-S-2026 fue aprobado sin modificaciones en el plenario del 27 de octubre, de acuerdo con el registro de la Cámara de Diputados.
Dos expedientes y un mismo tratamiento parlamentario
Las iniciativas fueron examinadas durante una reunión conjunta de las comisiones de Relaciones Exteriores y Culto y Mercosur.
El registro oficial identifica la presencia de funcionarios de la Cancillería vinculados con las áreas de coordinación institucional y económica del bloque regional.
Entre ellos participaron el embajador Rubén Ruffi, director de la Dirección Nacional del Mercosur; el ministro de Primera Clase Javier Lareo, de la Dirección de Asuntos Económicos del Mercosur; y otros integrantes de las áreas técnicas de la Cancillería.
La reunión permitió avanzar con los dos expedientes sin introducir modificaciones en los textos sometidos a consideración.
La diferencia entre ambos proyectos está en su alcance: mientras uno modifica compromisos regionales existentes, el otro incorpora un marco de relaciones comerciales preferenciales con economías europeas que no integran la Unión Europea.
Qué puede representar el acuerdo para el intercambio argentino
La incorporación de nuevas condiciones comerciales puede modificar el escenario de acceso de productos y servicios argentinos a los mercados de EFTA.
Sin embargo, la existencia de preferencias arancelarias no implica por sí sola un incremento automático de las exportaciones. Para utilizar los beneficios será necesario cumplir con las reglas de origen, los requisitos sanitarios, las condiciones técnicas y los procedimientos establecidos para cada producto.
El tratado también contiene disposiciones sobre compras públicas, inversiones y propiedad intelectual, cuestiones que pueden tener relevancia para empresas que busquen desarrollar operaciones en los mercados participantes.
La Cancillería argentina mantiene publicado el texto completo del acuerdo y sus anexos, donde se detallan los compromisos asumidos por cada Estado.
La información oficial de EFTA permite, además, identificar la composición del intercambio comercial entre ambos bloques. Para 2024, las exportaciones de los países de EFTA hacia el Mercosur alcanzaron los 5.261 millones de euros, mientras que las importaciones provenientes del bloque sudamericano totalizaron 3.072 millones de euros.
Esos valores corresponden al conjunto de los países participantes y no deben interpretarse como cifras exclusivas de Argentina.
La ratificación argentina sigue siendo el paso pendiente
El dictamen de las comisiones representa una instancia importante del procedimiento legislativo, pero no equivale a la aprobación definitiva de los tratados.
Los dos expedientes deberán obtener el respaldo del pleno de la Cámara de Diputados. Una vez completada esa etapa, deberán cumplirse las actuaciones institucionales necesarias para formalizar la ratificación argentina.
En el caso del acuerdo con EFTA, esta instancia resulta especialmente relevante porque otros países ya comenzaron a aplicar sus disposiciones comerciales.
La situación de Argentina puede resumirse en tres etapas diferenciadas: la firma internacional del tratado en septiembre de 2025, la media sanción obtenida en el Senado y el dictamen favorable emitido por las comisiones de Diputados el 27 de octubre de 2026. Todavía resta completar el tratamiento en la Cámara baja y los procedimientos posteriores correspondientes.
El avance de ambos proyectos vuelve a colocar al Mercosur en el centro de la agenda legislativa vinculada con la inserción comercial internacional. La actualización de las reglas para los servicios y la relación con los países de EFTA abren dos líneas de trabajo diferentes, cuyo alcance efectivo dependerá de la aprobación normativa y de las condiciones concretas de implementación.
