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Economía

El campo entra en una etapa de decisiones: trigo y soja siguen el pulso de un mercado que mira la nueva campaña

En el mercado de granos, las pizarras de Rosario funcionan como un termómetro para un sector que empieza a definir sus próximos movimientos. Trigo y soja concentran buena parte de la atención mientras productores y operadores evalúan qué hacer con la mercadería disponible y cuánto esperar antes de cerrar nuevas operaciones.

La discusión ya no pasa solamente por el precio del día. El comportamiento de las cotizaciones internacionales, el ritmo de comercialización, los costos productivos y las perspectivas para la campaña 2026/27 forman parte de una misma ecuación.

En el caso del trigo, todavía queda un volumen significativo de la cosecha anterior por comercializar. Un informe difundido a comienzos de agosto estimó que restaban vender unas 7,2 millones de toneladas, equivalentes aproximadamente al 30% de la producción. La tensión en el Mar Negro aparecía como uno de los factores capaces de sostener los valores internacionales.

Rosario, en el centro de las decisiones

La plaza rosarina refleja las diferencias entre los valores del trigo y la soja y las expectativas que existen para las posiciones futuras. En la pizarra del 11 de agosto, el trigo se ubicaba en torno de los US$215 por tonelada, mientras que la soja alcanzaba aproximadamente US$339,72.

Esas referencias son observadas de cerca por quienes deben decidir si venden ahora, si conservan parte de la cosecha o si fijan precios para entregas posteriores.

El mercado internacional agrega otro elemento de incertidumbre. Durante agosto, los operadores siguieron con especial atención las estimaciones del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y las perspectivas de producción de soja, trigo y maíz. La toma de ganancias de los fondos especulativos también introdujo presión sobre algunas cotizaciones.

El trigo mira hacia adelante

Mientras todavía se comercializa parte de la campaña anterior, el trigo argentino ya está ingresando en otra etapa: la definición de la superficie y las condiciones con las que comenzará el nuevo ciclo.

En la región núcleo, los relevamientos recientes mostraron cultivos de trigo en buenas condiciones, aunque con diferencias respecto de la campaña anterior en materia de radiación y desarrollo. En algunos lotes, incluso, se observó un adelantamiento del ciclo.

Esto significa que el mercado comienza a incorporar una variable adicional: cuánto trigo habrá disponible en los próximos meses y qué calidad tendrá la nueva cosecha.

Soja: esperar también tiene un costo

La oleaginosa atraviesa una dinámica diferente. Sus precios están fuertemente vinculados con las perspectivas de producción estadounidense y con el comportamiento de los mercados internacionales.

Para los productores argentinos, esa situación genera una disyuntiva. Una mejora futura de las cotizaciones puede resultar atractiva, pero conservar la mercadería también implica asumir costos financieros y de almacenamiento y exponerse a posibles bajas.

Por eso, cada movimiento del mercado adquiere relevancia en plena planificación de la próxima campaña.

Un mercado condicionado por más de una variable

El escenario agrícola combina hoy tres grandes interrogantes: cuánto queda por vender de la cosecha actual, qué precios ofrecerá el mercado para la producción futura y cómo evolucionarán los costos necesarios para producir.

En ese tablero, Rosario mantiene su lugar como una de las principales referencias para el negocio granario argentino. Las cotizaciones no solo reflejan lo que ocurre en los mercados internacionales: también anticipan decisiones que pueden impactar sobre la superficie sembrada, la comercialización y el resultado económico de miles de productores.

La campaña 2026/27 comienza así a definirse mucho antes de que los granos lleguen a los silos. Y, en el campo, esperar una señal del mercado también es una decisión.