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Política

Panorama político de la semana

El acuerdo con el FMI, el papel de la oposición y la Gestapo macrista.

El 2022 arranca con el gobierno corriendo detrás del acuerdo con el FMI. Se empieza a sentir que el límite está cerca. El arreglo debería cerrarse este mes de enero, para que la economía no tenga sobresaltos graves que puedan afectar el rumbo de recuperación iniciado en el 2021. Los índices de crecimiento situaron al país en números aún mejores que la pre-pandemia en algunos rubros. Esto contrasta con el discurso opositor que intenta limitar la recuperación a un “rebote de gato muerto” luego del desastre provocado por los confinamientos de la pandemia. La concentración en el objetivo ha demorado la anunciada presentación del plan plurianual, que no debió ser tal si dependía del avance del acuerdo. Es otro argumento más en manos de la oposición para criticar cierta improvisación del gobierno. Las idas y vueltas en torno a los informes a la oposición sobre los avances del acuerdo con el fondo impiden capitalizar la salvaje interna de Juntos por el Cambio.

El gobierno no acierta en cuanto al papel que pretende darle a la oposición en la negociación. Es un arma de doble filo. Sobrevalorar la opinión de JXC sobre el acuerdo implicará tener que soportar las obvias críticas que sobrevendrán. Así es la política, ningún opositor va a festejar el acuerdo sea el que fuera. Al gobierno le conviene más concentrarse en cerrarlo lo antes posible y capitalizar que solucionó un problema creado por Mauricio Macri sin su ayuda. Es valorable buscar un acuerdo parlamentario para el tema. Pero no tiene sentido pretender que el único partido con aspiraciones de poder acompañe un crucial acuerdo que poco tendrá para celebrar. El gobierno admite que la hipótesis de máxima es lograr que el acuerdo no arruine un crecimiento futuro que tampoco podrá garantizar. Es una condición necesaria pero no suficiente para continuar en una senda de crecimiento. Eso el gobierno lo tiene claro. Se depositan fuertes esperanzas en la visita del canciller Cafiero a EEUU. Las promesas que pueda hacer nuestro país sobre temas de interés del gobierno de Joe Biden están guardadas bajo siete llaves. Hay optimismo. Mientras tanto, el ministro Guzmán lucha por imponer en la agenda a la economía real, por sobre la financiera. Despotrica que ni la prensa cercana al gobierno entiende que seguir detrás del dólar blue o el riesgo país es hacerle el juego a la oposición, además de no reflejar la realidad económica. Dice, con razón, que en el macrismo bajó fuerte el riesgo país, al mismo tiempo que se producía una destrucción masiva de la economía. 

La difusión del video conocido como la Gestapo de la provincia le ha proporcionado al gobierno la mejor noticia en meses. La reunión de ministro del gobierno de Vidal con empresarios en una reunión convocada por tres jerarcas de la AFI macrista resultó la confirmación más brutal de la teoría del Lawfare alegada por el kirchnerismo. De manera pornográfica se observa y escucha la decisión de ministros y espías de armar causas para encarcelar a un polémico sindicalista. A la manera de la dictadura militar, el gobierno de Macri tomó la decisión de combatir supuestos enemigos quebrando la ley. Por decisión del presidente, no había tiempo de esperar los resultados de procesos judiciales transparentes. Ciertos personajes, a criterio de Macri, no merecían un juicio justo, mejor era apurar el trámite convenciendo jueces y fiscales de avanzar a como diera lugar. Esto, que queda tan claro en el video, ocurrió en forma similar con las causas contra ex funcionarios del kirchnerismo y contra empresarios señalados como cercanos a Cristina Fernández de Kirchner.

La exgobernadora Vidal y JXC en su totalidad, no han sido capaces de articular un relato defensista frente al video. Es tal la claridad con la que expresan sus intenciones, sobre todo el exministro Vilegas, que no deja lugar a dudas. La presencia de algunos personajes como Juan Sebastián Destéfano, ex director de jurídicos de la AFI y hombre del Tano Angelici, ha generado problemas inesperados para Horacio Rodríguez Larreta ya que, solícito, le había dado cobijo en Subterráneos de Buenos Aires. Afecto a declaraciones legalistas, Larreta se vio obligado a sostener que Destéfano no había cometido delito alguno. No hay que ser un especialista para determinar que todo lo que hacen los agentes de la AFI en esa reunión está fuera de la ley, desde su mera presencia a las extrañas sugerencias de filmar con cámaras ocultas a los sindicalistas. La frutilla del postre es la filmación ilegal de toda la reunión. Larreta no suele verse obligado a declarar inconsistencias semejantes. Lo de Vidal es mucho peor. Su mala relación con Larreta, Macri y la Coalición Cívica la dejó sin defensores, para algo indefendible. Sus declaraciones no hicieron más que dejarla en evidencia. Nunca estuvo tan sola. El affaire del departamento de Recoleta y ahora estos videos la tienen al borde del knock out político. Sus explicaciones sobre que era una reunión institucional causaron risa. En estos días aparecen nuevos elementos que complican seriamente a la gobernación de la provincia en la logística de la reunión. Reservas del SUM con tiempo para poner y sacar cámaras, mails y la participación de una alta funcionaria del banco en el ingreso y egreso de los participantes. Incluso, dicen que aparece en un tramo del video. Todo esto no deja lugar a dudas, Vidal sabía todo. Párrafo aparte merece el diseño de la estrategia del gobierno para dejar filtrar el video, un éxito que se anotó la portavoz Gabriela Cerruti.

La inusitada ola de calor volvió a dejar en evidencia el crítico estado de la red de distribución eléctrica en la zona metropolitana. Los cortes provocaron un gran malestar que siempre afecta al gobierno. Poco importan las críticas que se puedan hacer contra el gobierno anterior, tanto por la falta de inversión como por el brutal tarifazo. Los gobiernos siempre pagan el costo político. Una buena idea fue la conformación de un comité de crisis a cargo del Ministro Aníbal Fernández. Una forma de aprovechar al mejor comunicador del gobierno y colaborar en darle apoyo al secretario de energía Martínez, un buen funcionario sin experiencia con el trato con la prensa en situación de crisis. Aníbal es un especialista en apagar fuegos. Su presencia controló algún desborde de la prensa opositora y generó la imagen de un gobierno abroquelado en la defensa de los intereses de la población. Es en esos momentos donde las tensiones de la coalición gobernante deben reducirse a su mínima expresión. La ola de calor fue extraordinaria y dejó una sensación clara en el gobierno: los cortes de luz podrían haber sido mucho peores. Nada para festejar, pero hubo alivio. 

El viaje de la titular del Pami, Luana Volnovich, junto a su pareja que es el número dos del organismo, hizo crujir, una vez más, las internas del gobierno. La relación entre los funcionarios, que parece haber pasado desapercibida hasta este momento, suponía ya un debate sobre su conveniencia. Lo inoportuno del viaje, más esta inesperada relación, generó mucho malestar en sectores cercanos al presidente. La sangre nunca iba a llegar al rio. La gestión de Volnovich en el Pami está bien vista en el gobierno. Es uno de los lugares más difíciles de gestionar, un “infierno” para cualquier funcionario. Imaginar un despido cuando la coalición gobernante ha repartido cuidadosamente los espacios de poder era impensable. Tampoco era para tanto, dicen en el gobierno. No estuvo bien, pero no daba para un despido, agregan. Mientras tanto, la prensa opositora hace su juego machacando sobre el tema. En las últimas horas se hablaba del posible traslado del su segundo para evitar suspicacias. Una decisión del Kirchnerismo que se toma, remarcan, sin presiones. 

La pandemia sigue golpeando con cientos de miles de contagios diarios. La gran diferencia es que las hospitalizaciones y muertes son muy pocas. Si bien se cree que mientras sigan los contagios el sistema de salud va a ir teniendo más ocupaciones, el pronóstico es que los casos bajarán antes de entrar en alerta. El gobierno aprendió la lección. Ninguna decisión restrictiva está en estudio, todo lo contrario. Cualquier decisión de restringir la circulación de gente deberá ser tomada por las jurisdicciones. No mas costos políticos. La economía está en marcha y la idea es no frenarla. Puede haber problemas con los contagiados y aislados, pero se solucionará flexibilizando protocolos al máximo. No se tropezará con la misma piedra dos veces.

Gobernar en coalición es difícil. La relación del presidente con el gobernador Gerardo Morales es óptima. Alberto quiere preservarla, pero hay problemas. La visita de dos ministros a Milagro Sala ha hecho crujir la relación con el mandamás jujeño. Fue el autor de la frase que más picó en la interna de JXC. Dijo que “la deuda con el fondo la contrajimos nosotros y hay que hacerse cargo”. Fue maná que cayó del cielo para el oficialismo y el gobernador pagó un costo grande por ella. Alberto quisiera seguir cultivando la relación. Sin embargo, no entender que el desmonte del lawfare está en las entrañas del kirchnerismo puede ser grave. La fundadora del FDT lo sufrió y aún persiste. Los tuits de Wado De Pedro, cuya figura crece, sobre los manejos de Morales en la justicia jujeña lo dicen todo. Pretender tener una relación privilegiada con el responsable de semejante escándalo institucional es ilusorio. Milagro Sala es una presa política y eso se torna insostenible. Es el presidente quien debiera hacerle entender la situación a Morales. Es un tema en el cual deberá haber novedades positivas pronto. La presión del kirchnerismo, lógicamente, crecerá.

La marcha del 1F en contra de la Corte también es un parteaguas en el gobierno. Sectores referenciados en el kirchnerismo la impulsan. Tanto el Albertismo como el kirchnerismo, hasta ahora, se han esmerado en el equilibrio de no apoyarla explícitamente, pero tampoco criticarla. Esto ha desconcertado a la oposición y a los medios opositores. La sobreactuación en defensa de la corte de estos sectores es un logro que los organizadores pueden ya atribuirse. El albertismo cree que hay poco para ganar. La corte es un grave problema, pero intentar un juicio político es una empresa destinada a un resonante fracaso. ¿Para qué intentar atacarla si no se puede hacer nada más? Lo único que se lograría, según esta opinión, es ponerla a la defensiva y provocar más fallos que puedan complicar la gestión del gobierno. El kirchnerismo piensa diferente. Saben que este tipo de peleas no se ganan en un juicio político, sino en la calle. Generar conciencia popular de la degradación a la que ha llegado la justicia argentina con esta corte a la cabeza, puede ser la llave a reformas profundas que impidan repetir errores pasados. Es una jugada más larga, pero más profunda. Someterse a una Corte que responde a Clarín y a JXC siempre va a ser un problema para un gobierno peronista. El gobierno se tienta en volver a caer en su peor tentación, la de la inacción.