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Economía

Dólar: el mercado cierra agosto con calma cambiaria, pero septiembre vuelve a poner a prueba el equilibrio

El dólar termina agosto sin una ruptura brusca de las cotizaciones y con una particularidad que vuelve a concentrar la atención del mercado: las distintas referencias cambiarias permanecen relativamente próximas entre sí, mientras el Banco Central busca consolidar una mayor disponibilidad de divisas.

Este domingo 30 de agosto, el dólar oficial se mantiene en torno de los $1.535 para la venta en el Banco Nación. El dólar blue se ubica en $1.555, el MEP ronda los $1.539 y el contado con liquidación se mueve cerca de los $1.606. La fotografía del mercado muestra, de este modo, una brecha contenida en las principales cotizaciones financieras.

Pero detrás de esos precios hay un dato que resulta más significativo para las próximas semanas: la cantidad de dólares que ingresan al mercado y la capacidad del Banco Central para acumular reservas.

El Banco Central compró dólares durante julio

El último informe oficial sobre el mercado cambiario, difundido por el BCRA el 28 de agosto, mostró que durante julio la autoridad monetaria adquirió US$2.163 millones en el mercado de cambios.

El resultado estuvo acompañado por una fuerte participación del sector exportador. El complejo de oleaginosas y cereales registró ventas netas por US$3.505 millones y se convirtió en uno de los principales proveedores de divisas del período.

Al mismo tiempo, las personas humanas realizaron compras netas de moneda extranjera por US$4.124 millones. Una parte importante correspondió a la adquisición de billetes, aunque el BCRA estimó que aproximadamente US$1.000 millones quedaron depositados en bancos locales.

La combinación de oferta exportadora, demanda privada y compras oficiales permite entender por qué el mercado puede sostener cotizaciones relativamente estables aun con una demanda elevada de dólares.

Las reservas, otro indicador clave

Las reservas internacionales también ofrecieron una señal favorable durante julio. El stock aumentó US$2.729 millones y terminó el mes en US$47.599 millones.

El incremento tuvo varios componentes: las compras realizadas por el Banco Central en el mercado cambiario, ingresos provenientes de organismos internacionales y otras operaciones financieras. El dato, sin embargo, debe observarse junto con los pagos de capital e intereses que durante el mismo período redujeron parcialmente ese aumento.

El mercado llega así a septiembre con una pregunta central: cuánto de esa mejora puede transformarse en una posición externa más sólida y cuánto dependerá de los nuevos flujos de comercio y financiamiento.

Una banda cambiaria que amplía el margen de movimiento

El esquema cambiario vigente continúa funcionando bajo un sistema de flotación entre bandas. Desde enero de 2026, los límites se actualizan tomando como referencia la inflación informada por el INDEC con el rezago establecido por el régimen.

Para septiembre, el propio Banco Central proyecta una banda con un límite inferior cercano a $739 y un techo superior que supera los $1.880 por dólar.

Ese mecanismo significa que el precio puede desplazarse dentro de un rango amplio sin que necesariamente se produzca una intervención inmediata. Para los operadores, por lo tanto, el desafío consiste en determinar si la oferta de dólares será suficiente para mantener al tipo de cambio alejado de la zona superior de la banda.

Qué esperan los analistas

Las expectativas relevadas por el Banco Central tampoco anticipan, por ahora, un salto cambiario de magnitud. El REM correspondiente a julio ubicó en $1.652 por dólar la mediana de las proyecciones para diciembre de 2026.

El grupo de los diez mejores pronosticadores del relevamiento fue incluso más moderado y proyectó un valor de $1.605 para diciembre. El BCRA aclara que estos números corresponden a estimaciones de los participantes y no constituyen una proyección propia de la autoridad monetaria.

La diferencia entre las cotizaciones actuales y esas proyecciones sugiere que los analistas no están incorporando, en el escenario base, una aceleración cambiaria descontrolada durante los últimos meses del año.

Septiembre será la próxima prueba

El cierre de agosto deja entonces un mercado con una dinámica diferente a la de los períodos de mayor tensión: el blue no se despega significativamente del oficial, el MEP permanece cerca de la cotización minorista y el CCL mantiene una brecha moderada.

Sin embargo, la estabilidad no elimina los riesgos. La evolución de las reservas, las compras de divisas de los particulares, el ingreso de dólares del sector exportador y las expectativas sobre inflación serán determinantes para definir el rumbo del mercado.

El comienzo de septiembre tendrá, por eso, una importancia especial. Más que un determinado precio del dólar, los operadores buscarán comprobar si el esquema cambiario consigue sostener el equilibrio alcanzado durante agosto.

Por ahora, la señal dominante es de calma con vigilancia: el mercado no muestra una presión cambiaria desbordada, pero tampoco abandona la atención sobre cada movimiento de las reservas y de la demanda privada de dólares.