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La Ciudad sube su nota crediticia al máximo nivel nacional y pone el foco en sus cuentas públicas
Buenos Aires dio un nuevo paso en su estrategia financiera. Standard & Poor’s elevó la calificación crediticia de la Ciudad a AAA, el máximo escalón de su escala nacional, en una evaluación que destacó el desempeño fiscal, el manejo de la deuda y la capacidad del distrito para sostener sus recursos en un escenario económico adverso.
La Ciudad de Buenos Aires obtuvo una mejora significativa en su evaluación financiera. Standard & Poor’s decidió elevar de AA+ a AAA la calificación de emisor de la jurisdicción, tanto en moneda local como extranjera, y mantuvo una perspectiva estable.
El cambio coloca a Buenos Aires en el nivel más alto disponible dentro de la escala nacional de la calificadora y representa un reconocimiento al comportamiento de sus finanzas públicas. La evaluación toma en cuenta distintos indicadores vinculados con el equilibrio presupuestario, la administración de los recursos y la posición de liquidez de la Ciudad.
Detrás de la mejora aparece, según el análisis de S&P difundido por el Gobierno porteño, una combinación de resultados fiscales positivos sostenidos y una política financiera orientada a preservar reservas. Ese esquema permitió disminuir el peso de la deuda y, al mismo tiempo, mantener el ritmo de inversiones en infraestructura.
La calificadora también puso bajo análisis la capacidad de la Ciudad para desenvolverse en un contexto nacional marcado durante los últimos años por fuertes cambios económicos. En particular, destacó la respuesta de Buenos Aires frente a la reducción de determinadas transferencias provenientes del Estado nacional.
Menor dependencia de recursos nacionales
Uno de los elementos que diferencia la situación porteña, de acuerdo con la evaluación, es el peso de los ingresos propios dentro de su estructura de financiamiento.
La capacidad de generar recursos a través de la recaudación local reduce la exposición de las cuentas porteñas a las transferencias nacionales. Para S&P, esta característica constituye uno de los principales respaldos de la fortaleza financiera de la jurisdicción frente a períodos de tensión.
El informe también considera relevante la evolución del endeudamiento. La acumulación de liquidez permitió a la Ciudad afrontar compromisos financieros y avanzar en una reducción de sus niveles de deuda sin abandonar el gasto destinado a obras públicas.
La calificación no implica, por sí misma, una garantía sobre la evolución futura de las finanzas ni constituye una recomendación de inversión. Se trata de una evaluación de la capacidad crediticia realizada por una agencia especializada y basada en la información y los supuestos considerados en su análisis.
Qué significa alcanzar AAA
Para la administración porteña, la mejora tiene además una dimensión práctica. Una calificación más elevada puede contribuir a mejorar las condiciones bajo las cuales la Ciudad busca financiamiento en los mercados y fortalecer su posición frente a potenciales inversores.
El ministro de Hacienda y Finanzas porteño, Gustavo Arengo, vinculó la decisión de S&P con el objetivo de sostener el equilibrio fiscal y señaló que una mejor reputación financiera puede traducirse en mayores posibilidades de financiamiento para proyectos de infraestructura.
El Gobierno de Jorge Macri presentó el resultado como un respaldo a la política de ordenamiento de las cuentas públicas. El jefe de Gobierno sostuvo que la nueva nota constituye un reconocimiento al manejo financiero de la Ciudad y también valoró el contexto macroeconómico nacional como un factor que puede favorecer la confianza.
La evolución de la calificación porteña contrasta con el punto de partida de los últimos años. En 2025, S&P mantenía para la Ciudad una calificación internacional de B-, mientras destacaba como fortalezas sus reservas de efectivo y su relativamente baja carga de deuda.
Ahora, con el salto a AAA en la escala nacional, Buenos Aires alcanza el máximo nivel de esa clasificación. El desafío para la gestión será sostener los indicadores que llevaron a esta mejora mientras continúa destinando recursos a infraestructura y enfrenta las demandas propias de una de las jurisdicciones de mayor actividad económica del país.
Más que un dato aislado, la nueva calificación funciona como una fotografía del estado de las cuentas porteñas: una Ciudad que busca preservar el superávit, reducir su exposición financiera y utilizar esa fortaleza para ampliar su margen de acción en materia de inversión pública.
