Política
La industria bonaerense quedó en el centro de la disputa económica entre Kicillof y el Gobierno nacional
La industria volvió a convertirse en uno de los principales puntos de tensión entre la administración de Axel Kicillof y el Gobierno nacional. En una jornada realizada en Morón por el Día de la Industria, el gobernador bonaerense cuestionó el rumbo de la política económica y sostuvo que las decisiones adoptadas a nivel nacional están modificando las condiciones de producción y empleo.
El encuentro tuvo lugar en el Parque Industrial Tecnológico Aeronáutico de Morón y reunió a representantes de cámaras empresariales, sindicatos y distintos sectores vinculados con la actividad productiva. La discusión estuvo atravesada por una pregunta que la Provincia pretende instalar en la agenda política: qué modelo productivo tendrá la Argentina en los próximos años.
Kicillof sostuvo que el deterioro industrial no responde simplemente a una situación pasajera y atribuyó al Gobierno nacional una estrategia deliberada de transformación de la estructura productiva. Desde su perspectiva, la apertura comercial, la evolución del consumo y las condiciones de costos están generando un escenario particularmente adverso para las empresas manufactureras.
El dato que utiliza la Provincia para medir el impacto
Durante la jornada, el ministro de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica bonaerense, Augusto Costa, expuso cifras oficiales sobre la evolución del sector desde el comienzo de la actual gestión nacional.
Según los datos presentados por el funcionario, desde diciembre de 2023 dejaron de funcionar 1.597 empresas industriales bonaerenses, mientras que la Provincia contabiliza más de 46.000 puestos de trabajo perdidos en el sector. El Gobierno bonaerense utiliza estos números como uno de los principales argumentos para sostener que existe un proceso de contracción industrial.
La administración provincial también plantea que el problema no se limita a las fábricas que cerraron. El impacto, según su diagnóstico, alcanza a las cadenas de proveedores, las pequeñas y medianas empresas y las economías locales que dependen de la actividad industrial.
Una discusión que también involucra al consumo
El escenario planteado por la Provincia combina varios factores. La vicegobernadora Verónica Magario señaló durante el encuentro el peso de los costos productivos, la apertura de las importaciones y la caída del consumo como elementos que afectan a distintos sectores manufactureros.
La discusión adquiere particular relevancia en Buenos Aires porque la provincia concentra una parte significativa de la estructura industrial argentina. Por eso, para el Ejecutivo bonaerense, cualquier modificación de las condiciones de producción tiene efectos que trascienden a las empresas y repercuten sobre el empleo y las economías municipales.
En ese contexto, Kicillof defendió la intervención del Estado mediante políticas específicas destinadas a preservar capacidades productivas y promover la industrialización.
La Provincia prepara una nueva instancia de debate
El planteo realizado en Morón tendrá continuidad la próxima semana con una convocatoria de mayor alcance. Los días 8 y 9 de septiembre, La Plata será sede del 4° Congreso Productivo Bonaerense, organizado por el Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica.
El encuentro llevará como lema “El valor de producir” y reunirá a representantes de empresas, cooperativas, cámaras empresariales, sindicatos, universidades, organismos públicos y la comunidad científica. La convocatoria incluye actores de los 135 municipios bonaerenses.
El programa contempla 37 paneles distribuidos en cuatro áreas: innovación, infraestructura, herramientas para la producción y el trabajo, y desarrollo local. Entre los temas previstos aparecen inteligencia artificial aplicada a la industria, energía, minería, infraestructura logística, financiamiento, empleo, comercio exterior y cadenas de valor.
La elección de estos ejes muestra que la Provincia busca ampliar la discusión más allá de la coyuntura industrial. El objetivo es incorporar cuestiones vinculadas con tecnología, infraestructura, financiamiento y desarrollo territorial a una agenda productiva de mediano y largo plazo.
Dos modelos frente a frente
El discurso de Kicillof vuelve a marcar una diferencia de fondo con la orientación económica nacional. Mientras el Gobierno bonaerense sostiene que el Estado debe participar activamente en la promoción de la industria y el empleo, el gobernador cuestiona un esquema que, según su interpretación, favorece una economía con menor peso del sector manufacturero.
Para la Provincia, la discusión no se reduce a determinar cuántas empresas producen actualmente, sino a definir qué capacidades conservará el país y qué lugar ocuparán la industria, la tecnología y el trabajo en su estructura económica.
El debate tendrá una nueva instancia en el Congreso Productivo Bonaerense, donde el Ejecutivo provincial buscará reunir a sectores públicos y privados para formular propuestas sobre producción y desarrollo.
Así, la industria vuelve a ocupar un lugar estratégico en la disputa política entre Nación y Provincia. Para Kicillof, el desafío consiste en evitar una pérdida permanente de capacidades productivas; para su administración, la respuesta pasa por sostener una política industrial que combine producción, empleo, innovación e infraestructura.
El resultado de esa discusión excede a las fábricas: también puede definir el perfil económico que tendrá Buenos Aires frente a los cambios que atraviesa la economía argentina.
