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El Banco Central profundiza la coordinación con el sistema financiero para prevenir operaciones ilícitas
El organismo informó sobre reuniones con entidades bancarias, mesas de trabajo con la UIF y encuentros interinstitucionales realizados durante 2026. La estrategia apunta a mejorar la supervisión, la calidad de los reportes y la identificación de riesgos vinculados al lavado de activos y al financiamiento del terrorismo.
El fortalecimiento de los controles sobre los movimientos financieros requiere algo más que mecanismos de supervisión individuales. También demanda coordinación entre las instituciones que reciben información, analizan operaciones y tienen responsabilidades dentro del sistema de prevención. Sobre ese aspecto puso el foco el Banco Central de la República Argentina (BCRA) en una comunicación difundida el 29 de octubre de 2026.
En el marco del Día Internacional para la Prevención del Lavado de Activos, la autoridad monetaria presentó un balance de las actividades desarrolladas durante el año para mejorar la articulación entre el organismo, las entidades financieras y la Unidad de Información Financiera (UIF).
La información oficial identifica tres líneas de trabajo: reuniones con bancos para abordar cuestiones de supervisión y calidad de los Reportes de Operaciones Sospechosas (ROS), mesas de intercambio con la UIF y representantes del sector financiero, y encuentros institucionales orientados al análisis de nuevas amenazas.
El planteo del Banco Central se concentra en mejorar la capacidad de coordinación de los participantes del sistema, frente a modalidades de circulación de fondos que pueden involucrar diferentes actores y jurisdicciones.
Los reportes sospechosos, una pieza central del sistema de control
Uno de los aspectos abordados durante las reuniones con entidades financieras fue la supervisión y la calidad de los Reportes de Operaciones Sospechosas.
Estos documentos forman parte de los procedimientos mediante los cuales los sujetos obligados comunican a la UIF aquellas operaciones que, luego de su análisis, presentan características que justifican un reporte.
Su importancia radica en la información que aportan para el trabajo de evaluación del organismo especializado. No obstante, la existencia de un reporte no equivale a una confirmación de delito ni implica, por sí misma, que la persona involucrada haya cometido una irregularidad.
La diferenciación resulta fundamental para comprender el funcionamiento del sistema: una operación puede requerir un examen específico sin que eso constituya una prueba de responsabilidad penal.
En este contexto, el intercambio entre el Banco Central y las entidades financieras apunta a fortalecer los procedimientos de supervisión y mejorar la información que se incorpora a los mecanismos de prevención.
La articulación con la UIF y el enfoque basado en riesgos
La cooperación con la Unidad de Información Financiera constituye otro componente de la estrategia comunicada por el BCRA.
La UIF tiene entre sus competencias el análisis, tratamiento y transmisión de información destinada a prevenir e impedir el lavado de activos, la financiación del terrorismo y la financiación de la proliferación de armas de destrucción masiva.
La coordinación entre ambos organismos se desarrolla dentro de un marco normativo que contempla responsabilidades diferenciadas. Mientras el Banco Central ejerce funciones de regulación y supervisión sobre las entidades comprendidas en su ámbito de competencia, la UIF cumple las atribuciones que le asigna la legislación específica.
En esa estructura adquiere relevancia el enfoque basado en riesgos, que procura que los controles y recursos de prevención respondan a las características y al nivel de exposición de cada actividad.
La Resolución UIF 93/2026, publicada en el Boletín Oficial el 10 de agosto de ese año, constituye un ejemplo de la aplicación de este criterio en otro ámbito: estableció requisitos para los registros de la propiedad inmueble. Esa disposición no debe confundirse con una nueva regulación bancaria, pero permite observar cómo el enfoque de riesgos se incorpora a distintos sectores alcanzados por el régimen de prevención.
Un escenario financiero con desafíos transnacionales
El Banco Central también informó sobre encuentros interinstitucionales destinados a examinar nuevas amenazas y fortalecer las capacidades preventivas frente a los flujos financieros ilícitos.
La dimensión transnacional de estos riesgos plantea dificultades adicionales para los organismos de control. Las operaciones pueden atravesar diferentes territorios, utilizar múltiples instrumentos y requerir la intervención de distintas instituciones para reconstruir su recorrido.
Por esa razón, la cooperación y el intercambio de información ocupan un lugar relevante en las políticas de prevención. La actualización de los procedimientos y la identificación de patrones de riesgo forman parte de los desafíos que deben atender las instituciones responsables.
En su comunicación, el BCRA señaló que los riesgos vinculados al lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva presentan características cada vez más complejas y dinámicas.
Continuidad de las acciones de cooperación
El organismo indicó que continuará promoviendo espacios de trabajo conjunto para mejorar la efectividad del sistema de prevención y preservar la integridad del sistema financiero argentino.
El anuncio del 29 de octubre no informó la creación de una nueva obligación para los bancos ni la puesta en marcha de un operativo específico. Se trató de una comunicación institucional sobre las actividades de coordinación realizadas durante 2026 y la continuidad de esa política de cooperación.
La evolución de estos mecanismos dependerá de la capacidad de los organismos y de las instituciones alcanzadas para sostener procedimientos de supervisión, mejorar la calidad de la información y responder a los riesgos que puedan surgir en el sistema financiero.
