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Economía

Entre la desaceleración productiva y la estabilidad de precios: el diagnóstico del Banco Central para la economía argentina

El Informe de Política Monetaria correspondiente al tercer trimestre de 2026 expuso un escenario económico con comportamientos dispares. Mientras algunos sectores exportadores alcanzaron niveles históricos, la actividad industrial y comercial mostró dificultades. El organismo también detalló la evolución de la inflación, las compras de divisas y sus expectativas para los últimos meses del año.

La economía argentina llegó al último tramo de 2026 con una combinación de indicadores que refleja las diferencias existentes entre los sectores productivos y los desafíos que todavía enfrenta el proceso de estabilización. Esa es una de las principales conclusiones que se desprenden del Informe de Política Monetaria (IPOM) del tercer trimestre, presentado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA) el 29 de octubre.

El documento fue expuesto por el presidente de la entidad, Santiago Bausili, acompañado por el vicepresidente, Vladimir Werning. A través de esta publicación, el organismo volvió a presentar un análisis trimestral de las principales variables macroeconómicas, con información sobre inflación, producción, comercio exterior, reservas y condiciones monetarias.

Uno de los aspectos centrales del diagnóstico es que la desaceleración registrada durante algunos meses no tuvo el mismo impacto sobre todas las actividades. Mientras los sectores vinculados con las exportaciones mantuvieron un desempeño favorable, otras ramas de la economía continuaron enfrentando dificultades para sostener su nivel de producción.

El informe también incorpora un elemento relevante para interpretar el escenario: la influencia de las condiciones internacionales sobre una economía que mantiene una importante exposición a los movimientos de los mercados energéticos, las materias primas y las tasas de interés globales.

Una contracción trimestral que requiere observar la composición de la actividad

De acuerdo con los datos incluidos en el IPOM, el Producto Interno Bruto (PIB) registró una disminución del 0,6% durante el segundo trimestre de 2026 en comparación con los tres meses anteriores, considerando la serie desestacionalizada.

Sin embargo, la medición interanual presentó un resultado diferente: la economía mostró un crecimiento del 2% frente al mismo período de 2025.

La distinción entre ambas mediciones es importante. La comparación trimestral permite observar los cambios más recientes en el ritmo de actividad, mientras que la variación interanual toma como referencia el desempeño de un período más extenso.

El Banco Central vinculó la contracción trimestral principalmente con la normalización de la actividad agropecuaria después de las cosechas récord de trigo, maíz y girasol, además de las condiciones menos favorables del contexto internacional.

Durante el tercer trimestre se agregaron otros factores que afectaron temporalmente a determinados sectores. Entre ellos, el organismo mencionó las interrupciones en el suministro de gas a establecimientos industriales durante períodos de elevada demanda residencial y las condiciones climáticas registradas en distintas regiones.

Según la evaluación presentada por las autoridades monetarias, estos acontecimientos tuvieron una incidencia importante durante julio, mientras que en agosto el nivel de actividad mostró una estabilización.

El BCRA indicó que los primeros indicadores disponibles para septiembre sugerían una recuperación de algunos sectores cíclicos, aunque esa apreciación constituye una evaluación preliminar del organismo y no un resultado definitivo de las estadísticas trimestrales.

Exportaciones y producción: dos dinámicas diferentes

El comercio exterior aparece como uno de los componentes destacados del diagnóstico económico.

Durante el segundo trimestre, las cantidades exportadas aumentaron un 2,5% en términos desestacionalizados y un 13,7% respecto del mismo período del año anterior.

El documento también señaló que las cantidades exportadas acumuladas durante los últimos doce meses alcanzaron un nuevo máximo histórico.

Dentro de esa evolución, el Banco Central identificó el aporte de actividades como la producción agropecuaria, la minería y la pesca. También destacó el crecimiento de las exportaciones de petróleo y litio como parte de una transformación de la estructura productiva y comercial del país.

La industria, en cambio, presentó un comportamiento menos uniforme. Según los datos expuestos durante la presentación, las ramas industriales con mayor orientación exportadora registraron un crecimiento interanual del 3,2% y alcanzaron niveles récord, mientras que aquellas con mayor dependencia de la protección comercial continuaron mostrando contracciones.

Esta diferencia constituye uno de los puntos relevantes del informe, porque permite observar que la evolución favorable de determinados complejos exportadores no necesariamente se traduce en una mejora simultánea para todas las actividades económicas.

El proceso de inversión también formó parte del análisis. El BCRA informó que el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) acumulaba 27 proyectos aprobados, con compromisos de inversión por aproximadamente 76.000 millones de dólares.

La inflación y los factores que pueden modificar su trayectoria

En materia de precios, el informe registró una inflación promedio mensual del 1,9% entre julio y septiembre. El resultado representó una reducción de 0,3 puntos porcentuales respecto del promedio mensual correspondiente al segundo trimestre.

La inflación subyacente calculada por el BCRA se ubicó en el 2% mensual durante el mismo período.

El organismo examinó también las diferencias entre bienes, servicios y precios regulados. Entre los componentes que mostraron una desaceleración se destacó el agrupado de combustibles y lubricantes, cuyo incremento promedio mensual pasó del 4,6% en el segundo trimestre al 0,8% en el tercero.

No obstante, el documento identificó factores que podían generar nuevas presiones sobre los precios durante los últimos meses del año.

Entre ellos mencionó la estacionalidad de la carne vacuna, los ajustes en las tarifas de servicios públicos y los movimientos de los combustibles.

El comportamiento de estos componentes será relevante para evaluar la evolución del índice general, especialmente porque los aumentos de determinados bienes y servicios pueden modificar temporalmente el ritmo mensual de inflación.

El Banco Central sostuvo que la continuidad del proceso de desaceleración dependerá de la interacción entre las políticas fiscal y monetaria, la evolución de los precios relativos y las expectativas de los distintos participantes de la economía.

Las compras de dólares y la evolución de las reservas

Otro de los capítulos importantes del informe estuvo relacionado con el mercado cambiario y la acumulación de reservas internacionales.

Según los datos presentados por Bausili, desde comienzos de 2026 hasta el 28 de octubre el Banco Central había comprado más de 15.800 millones de dólares en el mercado de cambios.

Durante el tercer trimestre, las adquisiciones alcanzaron aproximadamente 3.400 millones de dólares.

El organismo informó además que las reservas internacionales aumentaron alrededor de 1.222 millones de dólares durante ese período y acumularon una suba cercana a los 9.000 millones desde el comienzo del año.

Estas operaciones se desarrollaron dentro del esquema monetario y cambiario vigente, en un contexto en el que el BCRA busca compatibilizar el abastecimiento de la demanda de dinero con la recomposición de sus activos externos.

El documento también describió la evolución de los depósitos privados en moneda extranjera, que alcanzaron los 41.900 millones de dólares al cierre del trimestre, de acuerdo con las cifras presentadas por las autoridades.

El escenario internacional, un factor que condiciona las perspectivas

La situación económica local fue analizada también en relación con los acontecimientos internacionales.

Durante la conferencia, Bausili señaló que la prolongación del conflicto en Medio Oriente y las dificultades en las rutas internacionales de abastecimiento energético habían generado nuevas presiones sobre los mercados de petróleo y gas.

En particular, el presidente del BCRA mencionó que el precio del petróleo Brent había superado los 113 dólares por barril hacia el cierre de octubre.

Este escenario representa un factor de atención para las economías importadoras de energía y para los países expuestos a las variaciones de los precios internacionales.

El informe identificó tres riesgos principales: la persistencia de valores elevados de la energía, un endurecimiento de las condiciones financieras internacionales y una eventual desaceleración de la actividad económica mundial.

La evolución de estos factores puede incidir sobre los costos de producción, los flujos comerciales y las condiciones de financiamiento de las economías emergentes.

Qué proyecta el Banco Central para los próximos meses

En sus perspectivas, el organismo planteó la posibilidad de una recuperación de la actividad durante el cuarto trimestre de 2026.

La evaluación se apoya en la expectativa de que pierdan intensidad algunos factores transitorios que afectaron la producción durante los meses anteriores y en el desempeño de las actividades vinculadas con las exportaciones.

El informe también incorporó las estimaciones del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que reúne proyecciones de consultoras, entidades financieras y otros participantes del mercado.

Para 2026, la mediana de las estimaciones relevadas por el REM ubicó el crecimiento económico anual en el 1,5%. Para 2027, la proyección alcanzó el 2,5%, mientras que para 2028 se situó en el 3%.

Estas cifras corresponden a expectativas de los participantes consultados y no a metas oficiales ni a resultados asegurados.

En materia de política monetaria, el Banco Central reafirmó su estrategia de control de los agregados monetarios y señaló que continuará trabajando para que la oferta de dinero acompañe la recuperación de la demanda real.

La entidad también planteó la importancia de fortalecer los mecanismos de transmisión de la política monetaria y profundizar el funcionamiento del sistema financiero y crediticio.

Un cierre de año condicionado por la evolución de la economía real

La presentación del IPOM dejó expuestas las principales variables que el Banco Central considera relevantes para evaluar el rumbo de la economía argentina.

Los datos muestran una situación en la que conviven una desaceleración de la inflación, un crecimiento exportador y dificultades en determinadas ramas industriales y comerciales. A esto se suman las condiciones internacionales, que pueden modificar tanto los costos como las perspectivas de inversión y producción.

El comportamiento de los últimos meses de 2026 permitirá observar si la recuperación anticipada por el organismo logra extenderse a una mayor cantidad de actividades y si la desaceleración de los precios mantiene su trayectoria.

Por ahora, el informe constituye una referencia institucional para comprender el escenario macroeconómico y las herramientas con las que la autoridad monetaria busca administrar los desafíos de los próximos trimestres.