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El INTA Rafaela analiza una alternativa para aprovechar mejor los excedentes de los tambos

Un ensayo en Santa Fe estudia el uso de genética carnicera en parte de los rodeos lecheros. La experiencia busca obtener información local sobre el desempeño de los animales cruzados y aportar herramientas para definir decisiones reproductivas dentro de los establecimientos.

En los sistemas dedicados a la producción de leche, la planificación del rodeo no termina en la obtención de las hembras necesarias para garantizar la continuidad de la actividad. Una vez cubierta esa necesidad, aparece otra decisión: qué destino dar a los animales que quedan fuera del esquema de reposición.

Sobre ese punto trabaja actualmente el INTA Rafaela, en Santa Fe, donde comenzó una experiencia de cruzamientos entre vacas de rodeos lecheros y animales de razas destinadas a la producción de carne. El ensayo forma parte de una línea de trabajo conocida como beef on dairy, orientada a evaluar el potencial de obtener animales con aptitud carnicera a partir de vientres utilizados en sistemas lecheros.

Una decisión que comienza en el manejo reproductivo

La experiencia parte de una cuestión concreta: determinar cuántas hembras necesita un tambo para mantener su reposición y crecimiento y, a partir de esa información, establecer qué parte del rodeo puede tener otro destino reproductivo.

El INTA informó que en su establecimiento de Rafaela la mejora de determinados indicadores de crianza y recría permitió disponer de suficientes hembras para cubrir las necesidades de reposición. Entre los datos aportados por el organismo figura una mortalidad anualizada de hembras inferior al 1%.

En ese contexto, el equipo comenzó a utilizar genética carnicera en una parte de los vientres. La estrategia contempla principalmente cruzamientos con Aberdeen Angus, mientras que el semen sexado se reserva para vacas seleccionadas por características productivas, sanitarias y reproductivas.

El propósito no es modificar el sistema lechero en su conjunto, sino evaluar una herramienta que permita definir de manera diferenciada el destino reproductivo de los animales según las necesidades del rodeo.

El ensayo todavía está en una etapa inicial

Una de las claves del proyecto es que todavía no existen resultados productivos finales que permitan establecer el comportamiento de las cruzas en las distintas etapas de producción.

Las inseminaciones fueron realizadas durante 2026 y el INTA prevé que las primeras 30 cruzas terminales nazcan en marzo de 2027. A partir de esos animales se realizará el seguimiento de diferentes indicadores relacionados con su desempeño.

Entre las variables que serán analizadas se encuentran la eficiencia de conversión, el consumo de alimento y la calidad de la canal. La información permitirá avanzar sobre un aspecto que el organismo identifica como una de las limitaciones actuales: la disponibilidad de datos obtenidos en condiciones argentinas sobre este tipo de cruzamientos.

Por esa razón, el resultado de la experiencia no estará determinado solamente por el nacimiento de los animales. Será necesario observar su evolución y reunir información suficiente para establecer en qué condiciones productivas esta alternativa puede resultar adecuada.

La genética carnicera como una herramienta complementaria

El esquema estudiado por el INTA se basa en diferenciar los objetivos reproductivos dentro del mismo rodeo. Las vacas consideradas de mayor interés para la reposición pueden continuar aportando hembras al sistema, mientras que otros vientres pueden ser utilizados para producir descendencia destinada a la cadena cárnica.

Esta diferenciación permite que la estrategia pueda adaptarse a las características de cada establecimiento. La cantidad de animales requeridos para reposición, el desempeño reproductivo del rodeo y las condiciones del mercado son algunos de los factores que intervienen en la decisión.

El organismo plantea que esa flexibilidad constituye uno de los aspectos centrales del sistema, ya que el productor puede modificar el destino reproductivo de determinados animales sin necesidad de transformar estructuralmente el tambo.

Generar información antes de extender la práctica

El trabajo desarrollado en Rafaela tiene además un objetivo de investigación. La intención es generar datos que permitan evaluar esta alternativa con parámetros obtenidos en establecimientos argentinos y no solamente a partir de experiencias desarrolladas en otros países.

El seguimiento de las primeras cruzas permitirá incorporar información sobre alimentación, conversión y características de la canal. Esos resultados podrán servir posteriormente como referencia para analizar la conveniencia técnica de distintos esquemas reproductivos en otros sistemas lecheros.

Por ahora, el proyecto se encuentra en una fase de evaluación. El nacimiento de los primeros animales en 2027 marcará una nueva etapa del estudio y permitirá comenzar a contrastar, con datos productivos, las hipótesis que dieron origen a la experiencia.

El interés del ensayo radica así en una pregunta concreta para la actividad lechera: cómo administrar el excedente de animales de manera compatible con las necesidades de reposición del rodeo y, al mismo tiempo, generar información que ayude a evaluar alternativas dentro de la producción ganadera argentina.