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Política

La Argentina adecua su sistema de inteligencia de la defensa en un escenario internacional cada vez más complejo

En un contexto internacional atravesado por conflictos, amenazas híbridas y crecientes disputas estratégicas, resulta necesario que nuestro país cuente con un Sistema de Defensa preparado para proteger sus capacidades, su soberanía y su estabilidad.

Para lograr ese objetivo, es indispensable fortalecer herramientas de prevención, como una manera de cuidar la paz social y proteger la tranquilidad, valores que actualmente escasean en gran parte del mundo. En este sentido, la Resolución 323/2026 impulsada por el Ministro de Defensa, Teniente General Carlos Alberto Presti, adecua el Sistema de Inteligencia de la Defensa (SIDEF) en base a los lineamientos con los que se reorganizó el Sistema de Inteligencia Nacional, redefiniendo las funciones de la inteligencia militar frente a amenazas externas y actores estratégicos.

Respecto a la conformación que presenta la adecuación, el artículo 2 de la Resolución explica que: “El Sistema de Inteligencia de Defensa (SIDEF), subsistema que integra el Sistema de Inteligencia Nacional (SIN), estará conformado por la Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas (DGIEMCO), la Dirección General de Inteligencia Del Ejército Argentino (DGIE), la Dirección General de Inteligencia de la Armada Argentina (DGIA) y la Dirección General de Inteligencia de la Fuerza Aérea Argentina (DGIFAA). Las direcciones generales de inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y de los estados mayores generales de las fuerzas armadas deberán considerarse como componentes independientes entre sí y bajo control funcional de la Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas”.

Además, la medida corrige una anomalía doctrinaria e ideológica que durante dos décadas limitó las capacidades esenciales del Sistema de Defensa, al separar de manera artificial la inteligencia de la contrainteligencia, una situación excepcional dentro de los sistemas de defensa modernos, y que genera grandes vulnerabilidades frente a operaciones externas de influencia, obtención de información sensible y acciones dirigidas a afectar personal, infraestructura y capacidades militares.

La resolución se inscribe en un proceso más amplio de modernización, integración y coordinación del Sistema de Inteligencia Nacional. Además de restablecer capacidades de contrainteligencia militar, reorganiza el Sistema de Inteligencia de Defensa, fortalece la conducción conjunta y establece mecanismos explícitos de control y coordinación institucional a través de la SIDE. Al respecto, los lineamientos generales para la producción, quedan explicitados en el artículo 6, que define: “La Secretaría de Estrategia y Asuntos Militares del Ministerio de Defensa efectuará requerimientos de inteligencia en función de las necesidades de inteligencia de la defensa a través de Directivas de Inteligencia específicas sectoriales. A través de ellas, impartirá a la Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas los lineamientos generales que orienten la planificación y la producción de inteligencia del Sistema de Inteligencia de Defensa (SIDEF), en concordancia con las Directivas de Inteligencia Nacional correspondientes”.

La normativa, que mantiene expresamente las prohibiciones vigentes respecto a actividades de inteligencia vinculadas a personas, organizaciones políticas, sociales, sindicales o actividades lícitas ajenas al ámbito de la defensa nacional; plantea una adecuación a la evolución tecnológica actual, donde prima un aumento de las operaciones en el campo de lo cognitivo, en un escenario internacional complejo, que obliga a modernizar permanentemente las capacidades de defensa y protección del instrumento militar.

De este modo, la Argentina avanza en la modernización de su sistema de defensa y adecua sus capacidades de inteligencia militar a los desafíos del escenario internacional actual. Fortalecer herramientas de prevención, coordinación y protección constituye una condición necesaria para defender la soberanía, preservar la estabilidad y garantizar la capacidad de respuesta del instrumento militar frente a las amenazas del siglo XXI.