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La salud mental suma presión sobre los hospitales públicos: qué muestran los nuevos datos

El sistema sanitario enfrenta un escenario de demanda creciente. Un relevamiento elaborado con información de 14 jurisdicciones registró un salto del 23% en las consultas ambulatorias durante el último año y un incremento del 42% en las internaciones desde 2023. La situación de niños y adolescentes aparece entre las principales preocupaciones.

La evolución de la demanda en salud mental comenzó a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria de las provincias. Los nuevos datos expuestos en el Senado muestran que cada vez más personas recurren al sistema público para recibir asistencia, mientras las jurisdicciones buscan ampliar una red que ya funciona bajo una fuerte presión.

El Segundo Informe Federal de Salud Mental, coordinado por la Universidad Nacional de Lanús, reunió información de 14 provincias que representan el 70,85% de la población argentina. El relevamiento permitió poner cifras a una tendencia que las autoridades sanitarias vienen observando en los servicios de atención.

Durante los últimos 12 meses, las consultas ambulatorias relacionadas con salud mental aumentaron 23%. El dato adquiere mayor dimensión cuando se observa la evolución de las internaciones: entre 2023 y 2026 crecieron 42%. Solo en el último año, el incremento de las hospitalizaciones fue del 12%.

Un cambio en el perfil de quienes buscan atención

La presión sobre el sistema no responde únicamente a un aumento general de las consultas. Las provincias también identificaron modificaciones en el perfil de los pacientes que llegan a los servicios estatales.

Entre los factores señalados aparece la pérdida de cobertura de obras sociales y empresas de medicina prepaga. Personas que anteriormente contaban con esos sistemas comenzaron a recurrir a hospitales y dispositivos públicos, sumándose a una demanda que ya venía creciendo.

El fenómeno también alcanza a la población más joven. El informe registró un incremento en las solicitudes de atención para niñas, niños y adolescentes, un segmento que genera especial preocupación entre las autoridades sanitarias.

En la provincia de Buenos Aires, además, se informó que las internaciones por motivos vinculados con salud mental de menores de 18 años aumentaron 110% entre 2019 y 2025.

Más camas y dispositivos, pero todavía no alcanza

Las provincias no permanecieron inmóviles frente al crecimiento de la demanda. El relevamiento indica que entre 2021 y 2026 se incorporaron al menos 388 camas específicas de salud mental en hospitales generales.

También se produjo una expansión de las redes comunitarias. Trece de las 14 jurisdicciones relevadas informaron ampliaciones en sus dispositivos de internación y atención. Entre las herramientas incorporadas se encuentran equipos territoriales, centros de día, viviendas asistidas y espacios destinados al abordaje de los consumos problemáticos.

Sin embargo, la ampliación de la infraestructura convive con una dificultad persistente: conseguir y sostener equipos profesionales suficientes para responder al volumen de casos.

Las autoridades provinciales señalaron problemas para cubrir algunas especialidades consideradas críticas y advirtieron que el crecimiento de la oferta no logró compensar completamente el aumento de la demanda.

La situación social agrega complejidad

El escenario sanitario se desarrolla, además, en un contexto que las provincias vinculan con el deterioro de las condiciones sociales y económicas, la pérdida de empleo y el debilitamiento de las redes de contención.

Para los responsables de las áreas de salud mental, estos factores contribuyen a incrementar la necesidad de asistencia y, al mismo tiempo, dificultan la capacidad de las familias y comunidades para afrontar determinadas situaciones sin recurrir al sistema sanitario.

El resultado es una mayor concentración de demanda en el sector público, que debe atender tanto a quienes históricamente utilizaron sus servicios como a personas que recientemente quedaron sin otras alternativas de cobertura.

Un reclamo que atraviesa el debate legislativo

La presentación del informe se produjo mientras en el Congreso se discute una eventual reforma de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657.

En ese contexto, las provincias plantearon que el desafío no pasa solamente por modificar la normativa, sino por fortalecer la capacidad concreta del sistema para atender a una población que demanda cada vez más asistencia.

Entre las necesidades señaladas figuran un mayor financiamiento, más infraestructura, incorporación de profesionales, provisión de medicamentos y mejores registros epidemiológicos. También reclamaron una coordinación más efectiva entre Nación, provincias y municipios.

El mapa construido a partir del relevamiento incluye a Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Formosa, Jujuy, La Pampa, La Rioja, Misiones, Neuquén, Salta, Santa Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero y Tierra del Fuego. Representantes de Entre Ríos y Río Negro también participaron de la presentación.

Los números dejan planteado un escenario concreto: la demanda crece más rápido que la capacidad disponible en distintos puntos del país. Para las provincias, el desafío inmediato consiste en evitar que esa brecha se profundice y garantizar que el aumento de las necesidades de atención encuentre una respuesta sanitaria suficiente.