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PISA 2025: una nueva señal sobre los aprendizajes y el desafío de recuperar el rendimiento escolar
Los resultados de PISA 2025 vuelven a poner los aprendizajes de los adolescentes argentinos bajo la lupa. La evaluación internacional registró un retroceso en Matemática, Lectura y Ciencias. El resultado se conoce en un contexto en el que el desempeño educativo también mostró dificultades en otros operativos nacionales y en el que el sistema busca fortalecer los aprendizajes fundamentales.
La educación argentina recibió este martes una nueva señal sobre uno de sus principales desafíos: qué están aprendiendo los estudiantes y con qué herramientas llegan al final de su escolaridad obligatoria.
Los resultados de la edición 2025 del Programa para la Evaluación Internacional de Estudiantes, conocido como PISA, muestran un retroceso de Argentina en las tres áreas que forman parte de la evaluación: Lectura, Matemática y Ciencias. El operativo alcanzó a estudiantes de 15 años y fue realizado en 91 países. En Argentina participaron 413 escuelas y alrededor de 11.200 estudiantes.
PISA se implementa cada tres años bajo la coordinación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). A diferencia de una evaluación centrada exclusivamente en contenidos escolares, busca medir cómo los estudiantes utilizan sus conocimientos y capacidades para enfrentar distintas situaciones.
Una evaluación que permite mirar una trayectoria
Uno de los aspectos más relevantes de esta edición es que los resultados corresponden a estudiantes que atravesaron buena parte de su escolaridad durante los últimos doce años.
La Secretaría de Educación señala que la cohorte evaluada en PISA 2025 permite observar aprendizajes acumulados desde 2013, por lo que el resultado no puede atribuirse exclusivamente a lo ocurrido durante un único ciclo lectivo.
Esa característica convierte a PISA en una herramienta para observar tendencias de largo plazo. La evaluación no busca determinar únicamente qué saben los alumnos en un momento determinado, sino ofrecer una referencia sobre las capacidades que desarrollaron durante su trayectoria educativa.
El retroceso alcanza a las tres áreas
La principal característica del resultado argentino es que la caída aparece en Matemática, Lectura y Ciencias.
La situación se produce, además, dentro de un escenario internacional complejo. La información oficial difundida tras la evaluación señala que los resultados globales de PISA 2025 se encuentran entre los más bajos desde que comenzó el programa de la OCDE en el año 2000.
Lectura fue el área que registró el descenso mundial más pronunciado, especialmente en las habilidades de mayor complejidad. La OCDE también identificó un comportamiento que denominó “lectores apresurados”, referido a estudiantes que responden rápidamente pero de manera incorrecta. Según la información difundida por la Secretaría de Educación, esa conducta casi se duplicó entre 2018 y 2025.
El dato permite ubicar el resultado argentino dentro de una tendencia internacional, aunque el Gobierno sostiene que el país parte de niveles de desempeño inferiores y que el retroceso adquiere por eso una dimensión particular.
Qué había ocurrido en la evaluación anterior
La comparación con PISA 2022 permite observar que el nuevo resultado no aparece sobre un escenario de altos desempeños.
En aquella edición, Argentina obtuvo 400,7 puntos en Lectura y 377,5 en Matemática. Frente a 2018, esos valores representaron una caída de 0,8 puntos en Lectura y de 2 puntos en Matemática.
Ciencias había mostrado entonces una evolución diferente: Argentina registró una mejora de 2 puntos respecto de 2018.
La nueva evaluación modifica ese escenario y vuelve a colocar a las tres áreas bajo observación.
El desafío no termina en los 15 años
Aunque PISA evalúa a estudiantes de 15 años, los resultados también permiten plantear una pregunta anterior: en qué momento comienzan a acumularse las dificultades de aprendizaje.
La propia política educativa nacional viene poniendo el foco en esa cuestión. El Gobierno implementa actualmente el Plan Nacional de Alfabetización, orientado a fortalecer la lectura, la comprensión y la producción de textos desde los primeros años, y el Plan Nacional de Matemática, destinado a desarrollar capacidades numéricas.
La lógica de estas políticas parte de una premisa sencilla: si las dificultades aparecen durante los primeros años de escolaridad y no son detectadas y atendidas a tiempo, pueden acumularse a lo largo de la trayectoria.
Por eso, los resultados de una evaluación aplicada a adolescentes también pueden funcionar como una señal para etapas educativas mucho más tempranas.
PISA no es la única medición
Argentina cuenta además con sus propios dispositivos de evaluación. Entre ellos se encuentra Aprender, el operativo nacional destinado a producir evidencia sobre los aprendizajes y sobre algunas de las condiciones en las que se desarrollan.
La existencia de distintas herramientas permite analizar el sistema desde diferentes perspectivas: las evaluaciones nacionales ofrecen información sobre determinados grados y áreas dentro del sistema argentino, mientras que PISA permite establecer una referencia internacional y comparar tendencias entre países.
La Secretaría de Educación sostiene que contar con esta información es necesario para orientar las decisiones de política educativa y evaluar posteriormente si las medidas implementadas producen mejoras.
El dato que queda después del diagnóstico
Los resultados de PISA 2025 no ofrecen por sí mismos una solución. Funcionan, principalmente, como una medición del estado de los aprendizajes.
El dato más significativo para Argentina es que el retroceso alcanza nuevamente a las tres áreas evaluadas y se produce sobre una trayectoria que ya había mostrado dificultades en las ediciones anteriores.
Al mismo tiempo, el contexto internacional indica que la Argentina no enfrenta un problema aislado. La caída de los desempeños también aparece en numerosos sistemas educativos y forma parte de una tendencia mundial de deterioro o estancamiento de los aprendizajes.
La cuestión central pasa ahora por lo que suceda después de la medición.
La próxima etapa será comprobar si las políticas destinadas a fortalecer la alfabetización y la matemática consiguen modificar los resultados en las próximas evaluaciones y, especialmente, si logran que las dificultades sean detectadas antes de llegar a la adolescencia.
PISA 2025 deja así un diagnóstico concreto: Argentina necesita recuperar aprendizajes en tres áreas fundamentales. El desafío ya no es solamente conocer el resultado, sino conseguir que la próxima medición muestre una mejora sostenida.
