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El jardín escondido de Belgrano que volvió a contar su historia

El sábado 5 de septiembre, el Museo Larreta abrió nuevamente uno de sus espacios más particulares para una visita que puso el foco en la historia, la arquitectura y el paisaje de su Jardín Andaluz. La propuesta permitió recorrer un patrimonio que forma parte de la identidad cultural de Belgrano.

Hay lugares de Buenos Aires que, aun estando a la vista, parecen pertenecer a otro tiempo. El Jardín Andaluz del Museo de Arte Español Enrique Larreta es uno de ellos.

El sábado 5 de septiembre, ese espacio volvió a convertirse en escenario de una visita guiada organizada por el museo. La actividad comenzó a las 15 y estuvo a cargo de Valeria Descalzi, integrante del área de Educación de la institución. El recorrido propuso detenerse en distintos elementos del jardín para reconstruir su historia y comprender la relación entre naturaleza, arquitectura y patrimonio.

El jardín no fue concebido como un espacio independiente de la vivienda. Enrique Larreta lo diseñó como una parte fundamental de su casa y lo inspiró en los grandes jardines hispano-moriscos. Senderos, fuentes, esculturas, especies vegetales y diferentes aromas forman parte de una composición pensada para ser recorrida y experimentada.

Un jardín con historia propia

La historia del lugar se remonta a la antigua residencia de Enrique Larreta, escritor, diplomático y coleccionista. La vivienda, ubicada en Belgrano, fue transformada por Larreta para recrear en Buenos Aires aspectos del Renacimiento español.

El jardín acompañó esa transformación. Actualmente ocupa unos 5.000 metros cuadrados y constituye uno de los elementos patrimoniales destacados del museo.

La casa fue inaugurada como Museo de Arte Español Enrique Larreta en 1962, después de que la Municipalidad de Buenos Aires adquiriera la propiedad tras la muerte del escritor. Desde entonces, el conjunto formado por la residencia, su colección y el jardín se convirtió en parte del patrimonio cultural de la Ciudad.

La colección del museo reúne obras y objetos vinculados principalmente con el arte español, mientras que el jardín constituye otro capítulo de esa misma historia: un espacio donde la arquitectura y el paisaje fueron pensados como una unidad.

Más que un paseo

La particularidad del Jardín Andaluz está también en la experiencia que propone. El propio museo lo describe como un espacio en el que intervienen distintos sentidos: el sonido del agua y del viento, los aromas de las plantas y flores, las texturas de la vegetación y la presencia de árboles y especies diversas.

Por eso, los recorridos guiados buscan algo más que mostrar un jardín. Permiten interpretar un espacio que fue pensado hace décadas como parte de un proyecto cultural y estético y que hoy continúa funcionando como patrimonio abierto al público.

La visita del 5 de septiembre formó parte de un programa que ofrece recorridos especiales por el jardín el primer sábado de cada mes a las 15. La actividad está incluida en la entrada al museo y no requiere inscripción previa, aunque puede suspenderse en caso de lluvia.

En el corazón de Belgrano, detrás de una casa museo dedicada al arte español, el Jardín Andaluz conserva así una particular forma de contar la historia: no solamente a través de objetos y documentos, sino también mediante los caminos, las plantas, el agua y la arquitectura que todavía permanecen en el lugar.