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Economía

Trabajo e ingresos: las cifras que permiten medir cómo cambia la economía argentina

La evolución de la economía argentina puede observarse más allá de los grandes indicadores financieros. En el mercado laboral, los salarios y los ingresos de los hogares aparecen señales que permiten reconstruir una parte más concreta del escenario económico: cuántas personas participan del mercado de trabajo, cuántas consiguen empleo, cuánto aumentan las remuneraciones y cómo se distribuyen los ingresos.

Los últimos datos oficiales disponibles muestran que el mercado laboral llegó al segundo trimestre de 2026 con un punto de comparación marcado por una desocupación del 7,8% durante el primer trimestre, una tasa de actividad del 48,6% y una tasa de empleo del 44,8%, según la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC.

El nuevo informe correspondiente al período abril-junio será una pieza importante para determinar si esas variables mantuvieron la trayectoria observada durante los primeros meses del año. El organismo tenía prevista para este 17 de septiembre la publicación de los indicadores del mercado de trabajo y del Producto Interno Bruto del segundo trimestre.

Una fotografía que empieza por el empleo

En el primer trimestre, la EPH relevó una población de referencia de aproximadamente 30,1 millones de personas en los 31 aglomerados urbanos incluidos en la encuesta.

De ese universo, cerca de 14,6 millones integraban la población económicamente activa. Dentro de ella había aproximadamente 13,5 millones de personas ocupadas y 1,1 millones de desocupadas.

Pero el dato de empleo contiene otra característica relevante: no todos los puestos de trabajo tienen las mismas condiciones.

Entre los ocupados, el 71,8% eran asalariados y el 28,2% no asalariados. Dentro de los asalariados, el 62,1% tenía descuento jubilatorio y el 37,9% no contaba con ese beneficio en el período relevado.

La información permite observar que la discusión sobre empleo no se reduce a la cantidad de puestos existentes. La composición de esos puestos también forma parte de la fotografía del mercado laboral.

Los salarios avanzan, pero la comparación requiere otro indicador

El comportamiento de las remuneraciones constituye una segunda dimensión.

El Índice de Salarios del INDEC registró en abril de 2026 una variación mensual positiva. En el caso del sector público, los salarios del subsector nacional aumentaron 1,6% y los del subsector provincial 2,5% durante ese mes. Las variaciones interanuales fueron de 23,1% y 32,1%, respectivamente.

La comparación salarial, sin embargo, necesita ser realizada junto con la evolución de los precios.

El INDEC informó que el Índice de Precios al Consumidor aumentó 1,7% en agosto, mientras que la variación acumulada durante los primeros ocho meses del año alcanzó el 21,3%.

Por eso, una suba nominal de los salarios no permite determinar por sí sola si mejoró o empeoró el poder de compra. Para establecer esa relación es necesario comparar ambas series y observar además el período concreto en el que se produjeron los aumentos.

La diferencia entre tener empleo y cuánto se gana

Los datos de ingresos agregan otra capa al análisis.

La estadística oficial de distribución del ingreso no se limita a contabilizar personas ocupadas. También permite observar cuánto dinero recibe la población y cómo se distribuyen esos ingresos entre los distintos grupos.

Esta distinción resulta importante porque dos hogares con personas ocupadas pueden presentar situaciones económicas diferentes según la cantidad de trabajadores, las horas trabajadas, el tipo de empleo y el nivel de remuneración.

El INDEC utiliza para este análisis indicadores como el ingreso promedio, la mediana y el coeficiente de Gini. Cada uno aporta una perspectiva diferente sobre la distribución de los recursos y evita que una única cifra sea utilizada como representación de toda la población.

La actividad económica también forma parte del cuadro

El comportamiento del empleo está relacionado con la evolución general de la actividad, aunque ambos indicadores no necesariamente se mueven al mismo ritmo.

El último dato disponible antes de la publicación del segundo trimestre mostró que el PIB había aumentado 2,3% interanual durante el primer trimestre de 2026 y 0,7% frente al trimestre anterior en términos desestacionalizados.

La composición de ese crecimiento tampoco fue uniforme.

Durante ese período, las exportaciones mostraron un incremento trimestral de 9,8%, mientras que el consumo privado aumentó 2,7%. En sentido contrario, la industria manufacturera registró una caída de 1,7% y la administración pública retrocedió 1,4%.

Esta diversidad sectorial resulta relevante para analizar el mercado laboral: una expansión de la actividad no necesariamente genera el mismo efecto sobre todos los sectores ni sobre todas las modalidades de empleo.

Qué dicen hoy los números y qué todavía no

Los datos disponibles permiten establecer algunos hechos concretos.

La desocupación fue del 7,8% en el primer trimestre; el empleo alcanzó al 44,8% de la población de referencia; una parte significativa de los asalariados no tenía descuento jubilatorio; los salarios mostraron incrementos nominales y la inflación acumuló 21,3% durante los primeros ocho meses del año.

Pero esos indicadores corresponden a períodos diferentes y no deben mezclarse como si fueran una única medición.

El mercado laboral que se conocerá con el informe del segundo trimestre permitirá actualizar la información sobre abril, mayo y junio. El calendario oficial también establece para el 22 de septiembre la publicación del Índice de Salarios correspondiente a julio y para el 24 de septiembre la difusión de la medición de pobreza e indigencia del primer semestre de 2026.

Esos informes completarán una parte importante de la fotografía.

Una agenda de datos que seguirá marcando el debate

Durante las próximas semanas, las estadísticas oficiales permitirán observar tres dimensiones diferentes de la economía: el desempeño de la actividad, la situación del mercado laboral y la evolución de los ingresos.

El desafío consiste en analizarlas en conjunto sin convertir un solo indicador en una conclusión general.

Una economía puede registrar crecimiento y, simultáneamente, presentar dificultades en determinados sectores laborales. Los salarios pueden aumentar en términos nominales mientras los precios también avanzan. Y una reducción del desempleo puede convivir con cambios en la calidad o composición del empleo.

Por eso, el escenario económico argentino de 2026 no queda definido por una única cifra.

La próxima actualización de los datos del INDEC permitirá saber qué ocurrió con el empleo durante el segundo trimestre. Luego, los informes de salarios y pobreza aportarán nuevas piezas para completar el panorama.

Hasta entonces, la información oficial disponible muestra un mercado laboral que combina empleo, desocupación y distintas modalidades de inserción, dentro de una economía que continúa atravesando cambios en sus niveles de actividad, precios e ingresos.