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El peronismo entra en etapa de reordenamiento y la disputa por 2027 empieza a tomar forma
El peronismo comenzó a atravesar una nueva etapa de reacomodamiento interno, con dirigentes que buscan consolidar posiciones y, al mismo tiempo, evitar una fragmentación que pueda favorecer al oficialismo en las próximas elecciones presidenciales. Aunque todavía falta más de un año para los comicios de 2027, las principales figuras del espacio ya comenzaron a construir las condiciones para la discusión electoral.
Axel Kicillof es uno de los protagonistas de ese proceso. El gobernador bonaerense viene desplegando una estrategia que combina fortalecimiento territorial, contactos con dirigentes de otras provincias y expansión del Movimiento Derecho al Futuro. Su reciente actividad en San Martín volvió a mostrar que la apuesta excede la política bonaerense y apunta a darle dimensión nacional a su espacio.
El lanzamiento de MDF Juventudes tuvo, en ese sentido, un significado político particular. Más de 3.000 jóvenes participaron del encuentro realizado en Villa Ballester, donde se debatieron cuestiones vinculadas con educación, empleo, vivienda, salud mental y tecnología antes del cierre encabezado por Kicillof.
La elección del sector juvenil tampoco parece casual. El peronismo enfrenta el desafío de recuperar capacidad de convocatoria entre nuevas generaciones y, particularmente, entre sectores que en 2023 acompañaron a Javier Milei. Kicillof buscó instalar allí una parte de su estrategia, con un discurso que combinó críticas al Gobierno nacional con un llamado a construir una propuesta política propia.
Pero la discusión no se limita al gobernador bonaerense. En las últimas semanas, el peronismo también mostró señales de acercamiento entre sectores que durante meses mantuvieron diferencias. Kicillof, Sergio Massa y Máximo Kirchner compartieron una mesa de negociación junto con gobernadores y referentes legislativos para coordinar posiciones frente al escenario electoral de 2027.
Ese acercamiento tiene una particularidad: la necesidad de enfrentar al oficialismo funciona como un factor de cohesión, pero no elimina las diferencias sobre el futuro liderazgo. Cada sector conserva su propia estructura, sus referentes y sus expectativas electorales.
Massa mantiene una red política de alcance nacional y vuelve gradualmente al centro de la escena después de un período de menor exposición. Máximo Kirchner conserva influencia dentro del kirchnerismo y en la estructura del PJ bonaerense, mientras que Kicillof intenta fortalecer una identidad política propia y ampliar su espacio más allá de la provincia.
La disputa, por lo tanto, tiene dos dimensiones. Por un lado, aparece la necesidad de construir una estrategia común para competir contra Milei. Por otro, comienza a definirse quién tendrá mayor capacidad para conducir esa alternativa y representar al peronismo en la próxima elección presidencial.
En ese contexto, la defensa de las PASO adquirió un valor adicional. Una mesa que reunió a distintos sectores del PJ acordó sostener el sistema de primarias, una definición que puede convertirse en una herramienta para ordenar una eventual competencia interna sin provocar una ruptura definitiva.
Kicillof, mientras tanto, intenta ganar tiempo y volumen político. La expansión del MDF, la búsqueda de vínculos fuera de Buenos Aires y la incorporación de jóvenes forman parte de una misma estrategia: construir una estructura que le permita llegar a la discusión nacional con mayor autonomía.
El escenario todavía está abierto. No hay candidaturas definidas ni un liderazgo único aceptado por todos los sectores. Lo que sí comienza a quedar claro es que el peronismo ya no puede postergar indefinidamente su debate interno: deberá encontrar una fórmula de convivencia entre sus distintas corrientes si pretende transformar su peso territorial y electoral en una alternativa competitiva.
La carrera hacia 2027, de esta manera, empieza a desarrollarse antes de que aparezcan oficialmente los nombres en las boletas. Y en esa primera etapa, más que las candidaturas, lo que está en juego es quién consigue construir la estructura, la identidad y los acuerdos necesarios para llegar con posibilidades reales de disputar el poder.
