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Economía

El Gobierno apuesta al Congreso para acelerar su agenda económica

La Cámara de Diputados volverá a sesionar el miércoles con dos proyectos que la Casa Rosada considera centrales. La reforma del Banco Central y los cambios en materia fiscal pondrán a prueba la capacidad del oficialismo para sostener acuerdos con otros bloques.

El Gobierno de Javier Milei volverá esta semana a medir su fortaleza parlamentaria. La Cámara de Diputados tendrá una sesión el miércoles 26 de agosto en la que se discutirán iniciativas vinculadas directamente con el programa económico de la administración libertaria.

En el centro del debate estarán la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y el proyecto conocido como Inocencia Fiscal. Ambos expedientes representan objetivos diferentes dentro de la estrategia oficial, pero comparten una misma dificultad: para ser aprobados, el Gobierno necesita construir una mayoría que excede a su propio bloque.

La jornada legislativa será, por lo tanto, una prueba de negociación. El oficialismo deberá mantener alineados a sus aliados y evitar que las diferencias sobre aspectos particulares de los proyectos terminen modificando el resultado previsto.

El Banco Central, en el centro de la discusión

La modificación de la Carta Orgánica del Banco Central ocupa un lugar destacado dentro de la agenda económica del Ejecutivo. La iniciativa apunta a establecer nuevas reglas para el funcionamiento de la autoridad monetaria y forma parte de la arquitectura que el Gobierno busca consolidar alrededor de su programa económico.

Su tratamiento en Diputados tendrá además una lectura política. Una aprobación permitiría al oficialismo mostrar capacidad para avanzar con reformas estructurales incluso sin contar con una mayoría propia.

Pero el camino hasta el recinto estará marcado por las negociaciones. Los bloques que suelen acompañar algunas iniciativas del Gobierno mantienen posiciones propias y pueden reclamar cambios antes de respaldar determinados artículos.

La agenda fiscal también entra en escena

El segundo eje de la sesión será Inocencia Fiscal, una iniciativa que busca modificar las reglas vinculadas al cumplimiento de las obligaciones tributarias.

El proyecto llega al recinto después de un proceso de discusión y modificaciones destinadas a ampliar su respaldo político. Para el Gobierno, conseguir su aprobación representaría otro avance dentro de su estrategia para modificar el esquema fiscal.

El desafío estará en sostener el consenso alcanzado durante el tratamiento previo y evitar que nuevas diferencias entre los bloques compliquen la votación.

El poroteo será determinante

La escena parlamentaria volverá a mostrar una característica que acompaña al Gobierno desde el comienzo de su gestión: la necesidad de negociar cada mayoría.

La Libertad Avanza deberá apoyarse en legisladores del PRO, sectores de la UCR, representantes provinciales y otros espacios que han acompañado algunas iniciativas oficiales, aunque sin constituir un bloque homogéneo.

Ese escenario obliga a la Casa Rosada a mantener conversaciones permanentes y ajustar sus proyectos para evitar que un desacuerdo puntual termine poniendo en riesgo toda la sesión.

La estrategia también incluye sumar otros temas al temario. La incorporación de iniciativas con mayor consenso puede contribuir a sostener el funcionamiento del recinto y facilitar acuerdos entre sectores que mantienen diferencias en los proyectos económicos.

Una votación con impacto político

Más allá del contenido de las leyes, la sesión del miércoles servirá para medir el momento parlamentario del Gobierno.

Si logra avanzar con sus principales iniciativas, Milei podrá exhibir una mayor capacidad de articulación política y reforzar su agenda de reformas. Si aparecen dificultades, el resultado volverá a mostrar los límites que enfrenta el oficialismo cuando debe transformar sus decisiones de gestión en mayorías legislativas.

Por eso, la atención no estará únicamente en el resultado de cada votación. También estará en quiénes acompañan, qué modificaciones se incorporan y cuánto margen conserva el Gobierno para negociar sin resignar los objetivos centrales de sus proyectos.

Con el Congreso nuevamente como escenario principal, el oficialismo buscará convertir una semana de negociaciones en una señal política concreta: que su programa económico puede seguir avanzando también dentro del recinto.