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El desafío que llegó a las escuelas técnicas: investigar qué contamina el agua y cómo enfrentarlo

Estudiantes porteños comenzaron a desarrollar proyectos sobre contaminantes emergentes como microplásticos, residuos de medicamentos y PFAS. La propuesta busca que la formación técnica se transforme en herramientas para abordar problemas ambientales concretos.

Hay formas de contaminación que pueden verse a simple vista y otras que requieren investigación para ser detectadas. Esa diferencia es el punto de partida de una nueva propuesta educativa que reúne a estudiantes de escuelas técnicas de la Ciudad de Buenos Aires para estudiar los desafíos vinculados con el agua.

El programa “Desafíos del Agua” tuvo su primer encuentro el 7 de septiembre en la Escuela Técnica N.º 20 D.E. 20 “Carolina Muzilli”. La iniciativa, impulsada a través del programa Escuelas Verdes del Ministerio de Educación porteño, propone que alumnos de los últimos años investiguen problemas relacionados con el recurso hídrico y desarrollen posibles soluciones.

El foco está en los contaminantes emergentes

Durante la jornada inicial, los estudiantes se acercaron a una categoría de sustancias que plantea nuevos desafíos para el control de la calidad del agua: los contaminantes emergentes.

El trabajo incluyó contenidos relacionados con microplásticos, residuos de medicamentos, disruptores endocrinos, nuevos microorganismos y sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas, conocidas como PFAS.

La particularidad de estos contaminantes es que no necesariamente forman parte de los problemas ambientales más visibles. Su identificación y tratamiento requiere conocimientos científicos y técnicos, además de sistemas adecuados de monitoreo.

Después de la instancia introductoria, los alumnos se organizaron en equipos para seleccionar las problemáticas sobre las que continuarán trabajando.

De la clase al proyecto

El programa propone un recorrido que excede una jornada de capacitación. Los grupos deberán avanzar con sus investigaciones y contarán con instancias de seguimiento, intercambio y asistencia técnica antes de llegar a la presentación final de sus trabajos, prevista para octubre.

El planteo adquiere una dimensión particular en las escuelas técnicas: los estudiantes no solamente estudian el problema, sino que deben utilizar herramientas vinculadas con su propia formación para pensar respuestas posibles.

La propuesta incorpora además el acompañamiento de docentes, mentores y especialistas. En el primer encuentro participaron representantes del área de Educación para la Sustentabilidad, de la Cámara Argentina del Agua y equipos vinculados con el proyecto.

Una problemática que también existe dentro de la Ciudad

El proyecto educativo se desarrolla en una ciudad que reconoce la contaminación de sus cursos de agua como uno de los desafíos ambientales que debe enfrentar.

Según el Plan Hidráulico porteño, Buenos Aires está atravesada por 12 arroyos, muchos de ellos entubados en prácticamente toda su extensión dentro de la Ciudad. El Gobierno porteño identifica entre las principales causas de contaminación los desechos industriales provenientes de las cuencas altas y los desbordes de cloacas domésticas que terminan ingresando al sistema pluvial.

La Ciudad cuenta además con un sistema de monitoreo de la calidad del agua a cargo del Centro de Investigación y Formación Ambiental de la Agencia de Protección Ambiental, que realiza mediciones en distintos puntos vinculados con los arroyos porteños.

Ese contexto permite entender por qué la propuesta educativa apunta a que los estudiantes trabajen sobre problemas que tienen una dimensión concreta en el territorio.

El agua como problema ambiental y tecnológico

La agenda hídrica porteña no se limita a la contaminación. El Gobierno de la Ciudad también identifica como desafíos la adaptación frente al cambio climático, el aumento de la intensidad de las lluvias y la necesidad de fortalecer la relación de los habitantes con el recurso.

En ese escenario, la iniciativa con escuelas técnicas busca sumar una mirada diferente: la de jóvenes que pueden abordar las problemáticas desde la ciencia, la tecnología y la experimentación.

El objetivo no es solamente generar conciencia ambiental. El proyecto plantea que los estudiantes pasen por distintas etapas: identificar un problema, investigarlo, analizar sus posibles causas y desarrollar una respuesta.

Octubre será la instancia para mostrar los resultados

El trabajo iniciado en septiembre tendrá continuidad durante las próximas semanas. Los equipos deberán profundizar las problemáticas elegidas y avanzar en sus proyectos con acompañamiento técnico.

El proceso finalizará en octubre, cuando los estudiantes presenten las propuestas desarrolladas durante el programa.

La experiencia pone a las escuelas técnicas frente a un desafío que combina educación y realidad ambiental. En lugar de estudiar el agua únicamente como contenido académico, los alumnos deberán preguntarse qué sucede con ella, qué sustancias pueden afectarla y, sobre todo, qué soluciones pueden imaginar desde el conocimiento que están adquiriendo.

En ese cruce entre aula, tecnología y ambiente se encuentra la apuesta central de “Desafíos del Agua”: que los estudiantes no sean solamente observadores de un problema, sino parte de la búsqueda de respuestas.