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Cómo la ciencia logra seguir a los cardúmenes de caballa bajo el mar

Una campaña del INIDEP en El Rincón combinó tecnología hidroacústica, muestreos biológicos y registros de video para estudiar las concentraciones de caballa. Los resultados buscan mejorar las estimaciones de abundancia y aportar evidencia para definir una explotación sostenible del recurso.

Debajo de la superficie del mar, los cardúmenes de caballa no son visibles para quienes observan desde una embarcación. Sin embargo, para los investigadores pueden convertirse en señales registradas por equipos especializados capaces de detectar y caracterizar las concentraciones de peces.

Esa tecnología fue utilizada por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) durante una campaña desarrollada entre el 1 y el 4 de septiembre en el área de El Rincón, a bordo del Buque de Investigación Pesquera Oceanográfica Mar Argentino.

Del eco a los datos

El trabajo científico se concentró en identificar zonas donde se agrupaba la caballa y obtener información que permita transformar esas detecciones en indicadores sobre la abundancia del recurso.

Para ello, investigadores y técnicos del Gabinete de Investigación Hidroacústica utilizaron registros acústicos junto con muestreos biológicos. La combinación permite relacionar las señales detectadas por los equipos con las características de los peces presentes en cada concentración.

El estudio también contempló distintas formas de emisión acústica, tanto en onda continua como en banda ancha, con el objetivo de conocer la respuesta de la especie frente a esas señales.

La información obtenida permitirá avanzar en la construcción de un índice de abundancia, uno de los datos que posteriormente puede incorporarse a las evaluaciones científicas del recurso.

La investigación también siguió el movimiento de los peces

La campaña sumó otra herramienta: cámaras de video.

Durante los lances realizados con una red de media agua, los investigadores registraron imágenes para analizar cómo reaccionaban las agregaciones ante el arte de pesca. También buscaron determinar si el comportamiento variaba de acuerdo con el tamaño de los ejemplares y comprobar cómo se distribuían los cardúmenes en la columna de agua.

Este componente permite complementar la información acústica con observaciones directas sobre el comportamiento de la especie.

La combinación de ambas fuentes de información puede ayudar a interpretar con mayor precisión las señales obtenidas durante los relevamientos.

El Rincón vuelve a ser escenario de investigación

La campaña de septiembre no constituye un estudio aislado.

Durante agosto, el INIDEP había realizado en la misma región una campaña destinada a evaluar el stock sureño de caballa, con una duración prevista de 15 días. En aquella oportunidad, el objetivo principal fue estimar la biomasa mediante información acústica y muestreos biológicos, además de estudiar la distribución y abundancia de la caballa y su relación con el surel.

Los investigadores también analizaron variables oceanográficas y la respuesta hidroacústica de las agregaciones, además de estudiar características del fondo marino.

La continuidad de estas campañas permite sumar información sobre una zona particularmente importante para el seguimiento del stock sureño de la especie.

Una cifra que después puede influir en las capturas

El valor de estos estudios no termina cuando el buque regresa a puerto.

El INIDEP explica que los índices de abundancia relativa obtenidos mediante este tipo de investigaciones se incorporan a modelos de evaluación pesquera. Esos modelos constituyen una de las bases utilizadas para formular recomendaciones sobre capturas biológicamente aceptables.

Por eso, detrás de una medición acústica o de una muestra biológica existe una consecuencia potencialmente concreta para la actividad pesquera.

Cuanto mejor sea la información disponible sobre la población, su distribución y su comportamiento, mayor será la capacidad científica para evaluar el estado del recurso y formular recomendaciones de manejo.

La caballa, entre la actividad económica y el equilibrio del ecosistema

La investigación también aporta información que excede el cálculo de biomasa.

La caballa es una especie pelágica y forma parte de una comunidad marina en la que las relaciones entre diferentes organismos pueden modificar la distribución y disponibilidad de los recursos. El propio INIDEP estudia la interacción entre la caballa y otras especies, así como la relación entre los peces pelágicos y las variables físicas y biológicas del ambiente.

En investigaciones recientes del organismo también se analizó la ecología trófica de la caballa del ecosistema costero de El Rincón, donde se identificó el predominio de organismos del zooplancton entre sus presas.

Estos estudios permiten ampliar la mirada: conocer una pesquería también implica entender el ambiente en el que se desarrolla.

La decisión empieza mucho antes de que llegue el barco pesquero

La campaña realizada en septiembre muestra una parte menos visible de la actividad pesquera: la construcción de información científica antes de definir cómo administrar un recurso.

Equipos acústicos, redes de muestreo, cámaras submarinas y análisis biológicos forman parte de un mismo proceso destinado a reducir la incertidumbre sobre lo que ocurre bajo el agua.

En El Rincón, el objetivo inmediato fue conocer mejor las agregaciones de caballa. El resultado final será más amplio: incorporar nuevas evidencias al sistema de evaluación que permite tomar decisiones sobre una pesquería y su sostenibilidad.

En el mar, donde gran parte de los recursos permanece fuera del alcance de la observación directa, cada dato obtenido puede convertirse en una pieza más para determinar cuánto se puede pescar, dónde y bajo qué condiciones.