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Restauran los históricos vasos ornamentales de la Plaza del Congreso

El conjunto escultórico, instalado hace más de un siglo con motivo del Centenario, está siendo intervenido por especialistas del MOA. Los trabajos comprenden 36 molduras y se extenderán hasta comienzos de 2027.

La imagen cotidiana de la Plaza del Congreso guarda detalles que suelen pasar inadvertidos. Entre ellos, los ocho grandes vasos ornamentales que coronan otros tantos pedestales de unos tres metros de altura y que forman parte del patrimonio escultórico de la Ciudad. Ahora, ese conjunto centenario atraviesa un proceso de restauración que busca recuperar las molduras que decoran sus bases.

La intervención está a cargo del taller de Monumentos y Obras de Arte (MOA), dependiente del Gobierno porteño y especializado en la conservación de esculturas y monumentos ubicados en el espacio público. En total, serán restauradas o reproducidas 36 piezas, de acuerdo con el estado de conservación de cada una. El cronograma prevé que las tareas continúen hasta los primeros meses de 2027.

Los vasos fueron concebidos hace más de cien años como parte de las obras realizadas para los festejos del Centenario. Son piezas de hierro fundido producidas por la tradicional Fundición Val d’Osne, en Francia, a partir de diseños del escultor Pierre Rouillard.

Su ornamentación responde al lenguaje decorativo de la época: hojas de acanto, guardas de palmetas y asas rematadas con figuras de carneros o sátiros. Las piezas descansan sobre pedestales cuya estructura está construida con mampostería de ladrillo y que, con el paso del tiempo, sufrieron distintos grados de deterioro.

Del espacio público al taller

El procedimiento de restauración comienza con el retiro de las molduras deterioradas o de los fragmentos que todavía permanecen en los pedestales. Esas piezas son trasladadas hasta el histórico taller del MOA, ubicado en Plaza Sicilia, dentro del Parque Tres de Febrero.

Allí comienza una segunda etapa: los especialistas analizan las piezas, reconstruyen mediante modelado las partes faltantes y elaboran moldes para reproducir los relieves. Las nuevas molduras se realizan con mortero de cemento reforzado y luego vuelven a colocarse sobre las bases de los vasos.

Una vez completado el montaje, se realizan trabajos de pintura destinados a integrar visualmente las distintas partes y devolverle al conjunto una apariencia uniforme.

La intervención no se limita, por lo tanto, a una tarea de mantenimiento superficial. En los casos en que las piezas originales pueden conservarse, se las restaura; cuando su estado impide recuperarlas, se procede a su reproducción respetando las características originales.

Un taller dedicado a preservar la memoria de la Ciudad

Detrás de esta obra existe una institución que desde hace décadas se ocupa de mantener buena parte del patrimonio escultórico porteño. El MOA fue creado en 1956 y este año cumple 70 años de actividad.

Desde su sede en Plaza Sicilia, el taller trabaja sobre más de 2.400 esculturas, monumentos y obras de arte distribuidos por calles, plazas, parques y plazoletas de Buenos Aires.

El edificio donde funciona también tiene valor histórico. El predio formó parte de la antigua quinta de Juan Manuel de Rosas y, entre 1835 y 1854, fue utilizado como vivienda por personal doméstico de la quinta.

En octubre del año pasado concluyó una importante obra de renovación y ampliación del establecimiento. Los trabajos incluyeron la recuperación de las naves históricas, la reorganización de las áreas de trabajo y la incorporación de equipamiento y herramientas destinadas a mejorar las condiciones en las que trabajan los restauradores.

También se renovaron los espacios exteriores. Se incorporó un área para exhibir esculturas que se encuentran en proceso de restauración y se construyó una gran pérgola metálica para generar un sector de sombra y ampliar las posibilidades de uso del espacio abierto.

La ampliación sumó, además, un pabellón de acceso público con un salón de usos múltiples. Allí se desarrollan charlas, actividades educativas, visitas guiadas y exposiciones destinadas tanto a vecinos como a investigadores y artistas.

Un archivo que también restaura la historia

Una de las incorporaciones más importantes fue la creación de un espacio específico para conservar el archivo patrimonial del MOA.

El fondo documental reúne información sobre las obras intervenidas a lo largo de los años: biografías de artistas, fotografías, planos, notas periodísticas y fichas técnicas. En total, contiene más de 300 cajas y unas 2.500 carpetas.

Para los restauradores, ese material cumple una función práctica además de histórica. Las fotografías y documentos de archivo permiten conocer cómo eran originalmente determinadas esculturas y sirven como referencia cuando es necesario reconstruir elementos dañados, modificados o directamente desaparecidos.

Restaurar también en las calles

El trabajo del MOA no se concentra exclusivamente en su sede de Parque Tres de Febrero. Desde mediados de 2024, el organismo cuenta además con una cuadrilla de restauración que interviene directamente sobre las obras emplazadas en el espacio público.

Conocida como “la ambulancia” del MOA, la cuadrilla ya realizó más de 70 intervenciones. Su función consiste en atender daños que pueden resolverse en el lugar sin necesidad de trasladar la obra al taller.

Entre sus tareas habituales figuran la eliminación de grafitis, la limpieza de superficies, la recuperación de bases, la aplicación de pinturas o pátinas y otras reparaciones de menor escala. También participa en el traslado y la reinstalación de piezas que fueron restauradas en el taller.

Antes de intervenir una obra, el equipo realiza un registro escrito y fotográfico de su estado. También analiza cuestiones vinculadas con la estabilidad y la seguridad para determinar los riesgos existentes y definir qué materiales y procedimientos son adecuados.

Cuando el deterioro requiere una intervención de mayor profundidad, se evalúa el traslado de la pieza al taller de Plaza Sicilia.

Uno de los criterios centrales es que las reparaciones realizadas en el espacio público sean reversibles, de manera que no condicionen futuras intervenciones. Para resolver situaciones imprevistas, los especialistas recurren además a criterios internacionales de conservación, entre ellos los principios establecidos por la Carta de Venecia.

Así, mientras en la Plaza del Congreso avanza la recuperación de un conjunto ornamental concebido para celebrar los primeros cien años de la Argentina, en distintos puntos de Buenos Aires el MOA sostiene una tarea menos visible pero permanente: conservar las huellas materiales de la historia porteña que forman parte del paisaje cotidiano de la Ciudad.