Economía
La genética algodonera argentina busca abrirse paso en Europa: España evaluará 12 variedades del INTA
Un acuerdo entre el INTA, Gensus y la española Guadalsem permitirá ensayar una docena de materiales argentinos en zonas productivas de Sevilla y Cádiz. La iniciativa apunta a determinar cuáles se adaptan a las condiciones españolas y cuáles podrían continuar el proceso regulatorio para una eventual inscripción y comercialización europea.
La investigación argentina sobre algodón sumó una nueva instancia internacional. El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) acordó junto con la empresa argentina Gensus y la española Guadalsem evaluar en España 12 variedades de algodón desarrolladas a partir de germoplasma del organismo tecnológico argentino.
El anuncio se produjo este 24 de septiembre, durante una agenda de trabajo que incluyó recorridas por áreas algodoneras de Sevilla y Cádiz. El objetivo inmediato no es comercializar los materiales, sino someterlos a evaluación para conocer cómo responden frente a las condiciones productivas españolas.
De los ensayos dependerá el próximo paso
La iniciativa plantea un proceso gradual. Las 12 variedades serán observadas en territorio español y, a partir de los resultados, se buscará determinar cuáles presentan características que permitan avanzar hacia una eventual inscripción.
El INTA aclaró que los materiales que tengan un desempeño favorable podrán continuar posteriormente los procedimientos correspondientes para su inscripción y eventual comercialización en Europa. Por lo tanto, el acuerdo anunciado no supone todavía la autorización de venta de las variedades en España.
La evaluación se realizará en un mercado que cuenta con requisitos específicos para el registro de variedades. La normativa española contempla para el algodón evaluaciones vinculadas, entre otros aspectos, con el rendimiento, la resistencia a organismos nocivos, el comportamiento frente a factores ambientales y las características de la fibra.
Una alianza con funciones diferentes
El esquema reúne capacidades de tres actores. El INTA aporta los desarrollos de mejoramiento genético generados principalmente desde su unidad especializada de Sáenz Peña, Chaco. Gensus participa desde el sector privado argentino, mientras que Guadalsem incorpora conocimiento sobre la producción y el mercado español de semillas.
La cooperación también contempla una segunda instancia: Guadalsem enviará materiales propios a la Argentina para que sean evaluados en ambientes productivos nacionales.
Así, el acuerdo no se limita a probar variedades argentinas en Europa. También establece un intercambio de germoplasma que permitirá estudiar el comportamiento de materiales procedentes de ambos países y generar información para futuros desarrollos.
El mercado europeo aparece como nuevo destino
La dimensión potencial del proyecto está vinculada con la superficie algodonera de la región. De acuerdo con la información difundida por el INTA, España, Grecia y Turquía representan un mercado potencial cercano a las 800.000 hectáreas de algodón.
Ese escenario explica parte del interés en validar genética argentina fuera del país. Sin embargo, para llegar a una eventual comercialización deberán cumplirse las distintas exigencias técnicas y regulatorias aplicables en Europa.
En España, el Registro de Variedades Comerciales establece procedimientos específicos para la inscripción. De hecho, durante 2026 el Ministerio de Agricultura español dispuso la incorporación definitiva de distintas variedades de algodón luego de completar los trámites previstos por la normativa.
Una genética desarrollada durante años en Chaco
El proyecto se apoya en una trayectoria de investigación del INTA en algodón. El organismo cuenta en Sáenz Peña con programas de mejoramiento genético, conservación de germoplasma y evaluación de calidad de fibra.
Entre los antecedentes se encuentra el desarrollo de materiales con fibra extralarga, una característica de interés para determinados segmentos de la industria textil. En 2022, el INTA informó la obtención de una línea experimental cuya fibra superaba los 32 milímetros de longitud, en un programa orientado a combinar calidad y productividad.
También forma parte de los trabajos recientes del organismo la investigación mediante mutagénesis inducida. Según el INTA, esa línea de investigación derivó en Arandú INTA BGRR IMIcott, presentada en 2026 como una variedad resistente a imidazolinonas.
El organismo destacó que la obtención mediante mutagénesis, en lugar de transgénesis, adquiere importancia al analizar mercados que establecen determinados requisitos respecto de la genética utilizada y la trazabilidad del cultivo.
El desafío ahora es demostrar adaptación
El paso que comienza en España será, en definitiva, una prueba de comportamiento agronómico. Las variedades desarrolladas bajo las condiciones argentinas deberán ser evaluadas en ambientes diferentes antes de que pueda determinarse cuáles tienen posibilidades de avanzar.
El proceso permitirá generar información sobre adaptación, desempeño y características de los materiales. Aquellos que respondan favorablemente podrán ser considerados para las etapas regulatorias posteriores.
La experiencia también modifica el esquema tradicional de vinculación entre investigación pública y empresas. Según explicó el investigador del INTA Mauricio Tcach, en este caso se plantea una interacción que combina evaluación conjunta, intercambio de germoplasma y perspectivas de desarrollo compartido.
Por ahora, el resultado concreto será la información que surja de los ensayos. El eventual ingreso de alguna de estas variedades al mercado europeo dependerá de su desempeño y de que posteriormente cumpla con los procedimientos de inscripción y demás requisitos aplicables.
