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El aceite usado también se recicla: dónde llevarlo en la Ciudad y por qué no debe tirarse por la pileta

La Ciudad de Buenos Aires mantiene habilitada la recepción de aceite de cocina usado en sus Puntos Verdes Móviles y en los Puntos Verdes Fijos que cuentan con atención personalizada. El material recolectado no termina como residuo: es procesado y convertido en biodiesel, un combustible de origen renovable que genera menos emisiones de dióxido de carbono que el gasoil mineral.

La iniciativa busca reducir uno de los residuos domésticos que mayores problemas puede generar cuando se elimina de manera incorrecta. El aceite vegetal usado puede terminar en las redes cloacales y pluviales, donde se acumula y obstruye los desagües. Además, favorece la proliferación de insectos y roedores y puede llegar a contaminar cursos de agua, con consecuencias para la flora y la fauna acuática.

El impacto de desecharlo por las cañerías puede ser considerable: un solo litro de aceite usado puede contaminar hasta mil litros de agua, una cantidad equivalente al consumo de agua de una persona durante 14 años.

Un residuo con un volumen significativo

La cantidad de aceite que se consume en la Ciudad permite dimensionar el desafío. Según estimaciones de la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (CIARA), el consumo total de aceites en la Ciudad de Buenos Aires supera los 61 millones de litros anuales.

Una vez utilizado para cocinar, ese aceite puede convertirse en un recurso en lugar de terminar en la basura o en los desagües. Para eso, debe ser llevado a los puntos de recepción habilitados.

Cómo preparar el aceite antes de llevarlo

El procedimiento es sencillo. Una vez terminada la cocción, hay que dejar enfriar el aceite y colocarlo en una botella de plástico limpia y seca. Luego, se debe cerrar el envase correctamente, con la tapa bien ajustada.

El aceite puede acercarse a los Puntos Verdes Móviles o a los Puntos Verdes con atención personalizada de la Ciudad.

De esta manera, un residuo habitual de la cocina puede ingresar nuevamente al circuito productivo y transformarse en biodiesel, evitando al mismo tiempo que llegue a las redes de desagüe y a los cursos de agua.