Política
Malvinas volvió al centro de la agenda argentina en la ONU: Milei pidió reabrir las negociaciones con el Reino Unido
El Presidente ratificó ante la Asamblea General la posición argentina sobre la soberanía de las islas y reclamó al Reino Unido retomar el diálogo bilateral. El planteo coincidió con una protesta formal de la Cancillería por actividades hidrocarburíferas en el área de la disputa.
La cuestión Malvinas ocupó un lugar central en la intervención de Javier Milei ante la 81.ª Asamblea General de las Naciones Unidas. En su discurso del 23 de septiembre, el Presidente reiteró el reclamo argentino de soberanía sobre las islas y convocó al Reino Unido a retomar las negociaciones destinadas a encontrar una solución a la controversia.
Milei sostuvo que la Argentina mantendrá una estrategia de defensa que definió como “pacífica, práctica y efectiva” y planteó que el país no permanecerá a la espera de nuevos avances dentro del sistema multilateral. La intervención presidencial se produjo después de que la Cancillería realizara una protesta formal ante el Reino Unido por nuevas decisiones vinculadas con la actividad hidrocarburífera offshore en el área en disputa.
El reclamo argentino ante la Asamblea General
Durante su exposición, Milei volvió a presentar Malvinas como una cuestión de soberanía pendiente y reclamó la reanudación de las conversaciones entre ambos países.
El Gobierno argentino fundamenta ese pedido en las resoluciones de Naciones Unidas que reconocen la existencia de una controversia de soberanía y convocan a Argentina y al Reino Unido a buscar una solución negociada. Entre ellas se encuentra la Resolución 2065 (XX), aprobada por la Asamblea General en 1965, y la Resolución 31/49, que insta a las partes a abstenerse de adoptar decisiones que introduzcan modificaciones unilaterales mientras la controversia permanezca sin resolver.
En ese marco, el Presidente cuestionó la distancia entre las decisiones adoptadas por los organismos internacionales y su aplicación efectiva. Su mensaje incluyó un llamado al Reino Unido para volver a una instancia de negociación bilateral.
Una protesta diplomática por los hidrocarburos
El discurso presidencial estuvo precedido por una medida concreta de la Cancillería.
El 22 de septiembre, el Ministerio de Relaciones Exteriores presentó una nota formal de protesta ante la Embajada británica por el anuncio de una extensión de licencias para la producción de hidrocarburos offshore en las Islas Malvinas y por la pretendida incorporación de la empresa Navitas Petroleum Atlantic Limited a la licencia identificada como PL001.
La presentación diplomática sostiene que las actividades unilaterales de exploración y explotación de recursos naturales en el área sujeta a la disputa contradicen la posición argentina y las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas.
La Cancillería también afirmó que la Argentina utilizará las herramientas diplomáticas, administrativas, económicas, judiciales y legales que estén a su alcance para defender los derechos que reivindica sobre los recursos naturales de la plataforma continental.
La cuestión petrolera suma un nuevo capítulo
La explotación de hidrocarburos se convirtió en uno de los principales puntos de conflicto vinculados con Malvinas.
Para la Argentina, las actividades desarrolladas unilateralmente en el área de la disputa no deberían avanzar mientras permanezca pendiente una solución sobre la soberanía. Esa posición fue expresada formalmente por la Cancillería en su protesta y posteriormente quedó incorporada al contexto político del discurso presidencial ante Naciones Unidas.
El Gobierno también recordó en su presentación diplomática que la legislación argentina contempla mecanismos de sanción frente a determinadas actividades hidrocarburíferas realizadas sin autorización de las autoridades nacionales.
La protesta mencionó específicamente las leyes 26.659 y 26.915, además del Decreto 868/2026, como parte del marco jurídico invocado por Argentina.
Un intercambio diplomático previo al discurso presidencial
La intervención de Milei estuvo precedida además por un intercambio dentro de la propia Asamblea General.
El 22 de septiembre, el canciller Pablo Quirno ejerció el derecho a réplica luego de la intervención del primer ministro británico y reafirmó la posición argentina respecto de la disputa de soberanía. La Cancillería informó que el funcionario volvió a plantear la necesidad de avanzar hacia negociaciones bilaterales.
De esta manera, el reclamo argentino tuvo dos instancias sucesivas durante la Asamblea: primero, la intervención diplomática del canciller; luego, el discurso del Presidente ante el pleno del organismo.
El Gobierno reorganizó la coordinación de la política exterior
El reclamo por Malvinas también se desarrolla mientras el Poder Ejecutivo implementa cambios en la coordinación de sus relaciones internacionales.
El Decreto 983/2026, publicado en septiembre, creó el Sistema de Articulación de la Política Exterior dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores. El mecanismo busca coordinar las actividades internacionales de distintos organismos del Estado que puedan incidir sobre la política exterior o sobre los intereses internacionales argentinos.
La norma incluye expresamente las acciones vinculadas con la recuperación del ejercicio pleno de la soberanía argentina sobre Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes.
Según el decreto, la Cancillería podrá formular advertencias, recomendaciones u orientaciones cuando determinadas actividades puedan afectar negociaciones diplomáticas, posiciones oficiales o intereses internacionales del país.
Una posición sostenida en el ámbito multilateral
La intervención de Milei mantiene la línea histórica de la política exterior argentina respecto de la disputa: el país sostiene que la cuestión de soberanía debe resolverse mediante negociaciones con el Reino Unido y dentro del marco de las resoluciones de Naciones Unidas.
Al mismo tiempo, la agenda diplomática reciente incorporó un elemento adicional: la respuesta argentina frente a las actividades hidrocarburíferas que el Gobierno considera unilaterales.
El resultado es una estrategia que combina el reclamo ante organismos internacionales, las protestas diplomáticas y la utilización de instrumentos jurídicos nacionales para cuestionar determinadas actividades en el área disputada.
Por ahora, el pedido argentino de reanudar las negociaciones constituye una posición diplomática del Gobierno y no implica por sí mismo la apertura de una nueva instancia bilateral. La evolución del reclamo dependerá de las próximas actuaciones de ambos países y de la respuesta que adopte el Reino Unido.
